El ministro de Economía, Axel Kicillof, volvió a avanzar sobre la cartera de Planificación con la interrupción de otro negocio millonario: le revocó en abril los contratos firmados por Enarsa, la empresa estatal de energía, con la firma Rhasa, controlada por Horacio Sambucetti, de excelente vínculo con el funcionario santacruceño. Según Perfil, el expresidente de la empresa estatal de energía, Exequiel Espinosa, firmó un contrato con Rhasa -que tras las privatizaciones de los ‘90 compró la planta de Famitol que fabricaba tolueno sintético- a fin de procesar fuel oil venezolano para las usinas eléctricas. Enarsa proveía crudo Escalante proveniente de Chubut, de tipo pesado, y pagaba cerca de 400.000 dólares mensuales por el alquiler de la planta, según indicaron fuentes cercanas a la empresa estatal. “Ese contrato nunca funcionó correctamente, porque Sambucetti nunca terminó de reacondicionar la planta”, explicó un operario que conoce al detalle las instalaciones, ubicadas frente a la refinería de Axion Energy (ex Esso) en Campana, sobre el puerto de esa localidad. Rhasa también tenía vigente un contrato con Cammesa -la empresa que administra el mercado eléctrico mayorista- por el alquiler de tanques de almacenamiento de combustibles. “Se firmó a mediados de la década pasada con la Secretaría de Energía, cuando se empezó a importar fuel oil y gasoil para las centrales de energía”, explicaron allegados a esa carteta, que hoy dirige Mariana Matranga, una funcionaria cercana a Kicillof. Frente a ese escenario, Kicillof -quien desplazó a De Vido del manejo operativo de Cammesa y de Enarsa- ordenó auditar esos contratos. Esos estudios constataron severas irregularidades.
