El metal precioso registró una fuerte caída este miércoles, presionado por datos de precios al productor en EE. UU. superiores a lo previsto y el rally del petróleo. Pese al entorno bélico, el mercado prioriza la expectativa de tasas altas por más tiempo.
En una jornada que desafió la lógica tradicional de los activos de refugio, el oro perdió fuerza este miércoles y cayó por debajo de los US$ 4.900 por onza por primera vez desde inicios de febrero. El movimiento sorprendió a los analistas, ya que se produjo en medio de una creciente tensión geopolítica en Medio Oriente, un escenario que históricamente dispara la demanda del metal.
La cotización al contado rondó los US$ 4.874, mientras que los futuros para abril cedieron cerca de un 2,6%. Esta caída confirma que, por el momento, el temor a una política monetaria restrictiva pesa más que la incertidumbre por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
El retorno del fantasma inflacionario
El ajuste del oro fue impulsado por datos macroeconómicos en Estados Unidos que encendieron las alarmas. El índice de precios al productor registró un alza del 0,7% mensual en febrero, llevando la variación anual al 3,4%, su mayor nivel en un año.
Este escenario refuerza la idea de que la inflación sigue vigente, lo que aleja la posibilidad de recortes de tasas de interés por parte de la Reserva Federal. Al no pagar rendimientos (intereses), el oro pierde atractivo frente a otros instrumentos financieros cuando el dólar y las tasas se mantienen firmes.
La paradoja energética
El mercado enfrenta hoy un choque de fuerzas contrapuestas:
- Factor Geopolítico: La guerra y los ataques a infraestructuras clave (como el campo gasífero Pars) sostienen la demanda de cobertura.
- Factor Económico: El petróleo Brent por encima de los US$ 100 encarece las expectativas de inflación global, lo que fortalece al dólar y presiona al oro a la baja.
Además, operó un factor de toma de utilidades. Tras haber subido un 64% en 2025 y alcanzar un récord histórico de US$ 5.594,82 el pasado 29 de enero, muchos fondos de inversión optaron por liquidar posiciones para cubrir márgenes en otros activos o simplemente asegurar ganancias ante la volatilidad.
Impacto en la minería y metales asociados
A pesar de la corrección, la industria minera mantiene una perspectiva de calma. Un valor cercano a los US$ 4.900 sigue siendo extraordinariamente alto en términos históricos, permitiendo márgenes de flujo de caja saludables para las compañías productoras. En México, por ejemplo, el sector conserva un margen amplio para sostener la inversión y exploración, a pesar de la volatilidad diaria.
El ajuste no fue exclusivo del oro, afectando a todo el complejo de metales preciosos:
- Plata: Cayó 3% (aprox. US$ 76,90).
- Platino: Bajó 3,2%.
- Paladio: Perdió un 4,5%.
Perspectivas: ¿Corrección o cambio de ciclo?
La mayoría de los analistas coinciden en que se trata de una corrección profunda y no de un giro definitivo. Aunque el oro necesite un entorno monetario menos hostil para retomar su tendencia alcista, varios bancos mantienen pronósticos que sitúan al metal por encima de los US$ 6.000 para finales de año, dependiendo de la trayectoria del petróleo y las decisiones de la Fed.


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