La multinacional minera inició el comisionamiento de 96 potes electrolíticos con tecnología AP60 en el Complexe Arvida, ubicado en Quebec, con el objetivo de alcanzar la operación plena a finales de 2026. El proyecto busca consolidar un suministro de aluminio primario de bajo carbono para abastecer la demanda regulada de los mercados automotriz y aeroespacial de Europa y América del Norte.
Rio Tinto comenzó en marzo de 2025 el encendido secuencial de los nuevos potes en su planta de Saguenay, Quebec. La inversión de 1.500 millones de dólares introduce a escala industrial la tecnología AP60, la cual opera a 600 kiloamperios por celda. Este parámetro técnico casi duplica los 300 a 400 kiloamperios de las fundiciones convencionales, lo que permite concentrar la producción, reducir la superficie operativa y disminuir la intensidad energética por tonelada producida. El periodo de puesta en marcha se extenderá por casi 22 meses debido a la complejidad técnica de estabilizar térmicamente cada celda electroquímica, las cuales operan a temperaturas cercanas a los 960°C con un baño de alúmina disuelta en criolita fundida.
La ventaja competitiva del proyecto radica en la matriz energética de Quebec, que depende en más del 95% de la hidroelectricidad. Dado que la electrólisis representa hasta el 40% de las emisiones totales del sector cuando se utiliza carbón, el uso de energía limpia permite que el aluminio de Arvida califique como de bajo carbono. Este atributo comercial cotiza actualmente con primas de entre 100 y 300 dólares por tonelada sobre el precio base de la Bolsa de Metales de Londres (LME) en contratos de largo plazo, impulsado por las presiones regulatorias sobre emisiones de Alcance 3 que enfrentan los compradores industriales.
Con la incorporación de los 96 potes, analistas del sector estiman que Arvida sumará entre 90.000 y 100.000 toneladas anuales adicionales de aluminio primario. Esta cifra representa un incremento de entre el 3% y el 3,5% sobre la base productiva total de Canadá, que ronda los 2,9 millones de toneladas al año concentradas en Quebec y British Columbia. A nivel global, donde la producción alcanzó los 69 millones de toneladas en 2024, Rio Tinto compite en volumen con firmas como Hongqiao Group y Rusal, cuyas operaciones dependen de matrices energéticas intensivas en carbón.
El cronograma de ejecución proyecta la operación plena para finales de 2026, coincidiendo con las previsiones de recuperación de precios del metal debido a la transición energética. Los vehículos eléctricos demandan hasta un 30% más de aluminio estructural que los automóviles de combustión interna. El retorno financiero de la inversión de 1.500 millones de dólares está ligado a que el mercado consolide de manera sostenida los premios por aluminio verde frente a la competencia de fundiciones islandesas y noruegas que operan con fuentes geotérmicas e hidroeléctricas.
La expansión en Canadá impacta directamente en la cadena de suministro global de Rio Tinto, originada en Australia. La compañía abastece sus plantas de fundición en Canadá, Nueva Zelanda e Islandia a través del mineral extraído en las minas de bauxita de Weipa y Gove, que luego es procesado en las refinerías de Yarwun y Gladstone. Australia produce cerca del 30% de la bauxita mundial, y la reactivación de la demanda en Arvida asegura la utilización de esta capacidad integrada, en un contexto donde los activos australianos enfrentan restricciones regulatorias por la gestión de los residuos de refinación conocidos como lodos rojos.


Comentarios: