El presidente de minera Escondida demandó certeza jurídica, regulatoria y tributaria para ejecutar inversiones ante el incremento del consumo global impulsado por la transición energética.
La demanda mundial de cobre se duplicará hacia el año 2050 hasta alcanzar cerca de 50 millones de toneladas anuales, según las proyecciones de la minera BHP. Ante este escenario, el presidente de minera Escondida —la mayor mina de cobre del mundo, controlada por la compañía—, Alejandro Tapia, señaló que la industria requiere certeza jurídica, regulatoria y tributaria, además de procesos de permisos predecibles, para concretar los montos de capital necesarios para sostener y ampliar la oferta global.
Durante su intervención en un seminario, el ejecutivo sostuvo que China mantendrá un rol central en el mercado del metal debido al volumen de consumo asociado a la transición energética y al crecimiento económico. En contraposición, advirtió que la industria en Chile enfrenta dificultades operativas derivadas del agotamiento de yacimientos maduros, mayores profundidades de explotación, incremento de costos y una mayor complejidad en el procesamiento de minerales, factores que reducen la productividad de las faenas actuales.
Respecto al marco institucional chileno, Tapia valoró las iniciativas gubernamentales orientadas a agilizar la tramitación de proyectos y la nueva legislación sobre permisos sectoriales. Asimismo, aclaró que el sector no persigue una flexibilización en las exigencias ambientales, sino previsibilidad normativa para el ingreso de capitales. En ese contexto, BHP sostiene un plan de inversiones proyectado en aproximadamente USD 10.000 millones para los próximos siete a ocho años en Escondida, cuyo desarrollo principal contempla la construcción de una nueva planta concentradora por un monto superior a los USD 5.000 millones.


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