De acuerdo con un estudio de Burson-Marsteller
Así lo advierten funcionarios, empresarios, gremialistas y otros actores involucrados con el desarrollo de la actividad minera tanto en la Argentina como en otros seis países latinoamericanos.
Si bien la actividad minera goza –en términos generales– de una aceptación social considerable dentro de la región, aún debe mejorar mucho en materia comunicacional y normativa, según un estudio cualitativo realizado por la consultora Burson-Marsteller.
Denominado “Percepciones de la minería en siete países de Latinoamérica”, el trabajo relevó la opinión de funcionarios, empresarios, gremialistas, académicos, periodistas y otros actores vinculados con el desenvolvimiento del sector en la Argentina, Brasil, Colombia, Chile, México, Perú y Uruguay. La escasa información que se le brinda a la sociedad, la ausencia u obsolescencia de regulación y la falta de integración comunitaria figuraron, en ese orden, como las principales asignaturas pendientes de resolución.
“Los entrevistados coincidieron, básicamente, en que la información que circula no alcanza a dotar de nuevas significaciones a la industria minera. En ese sentido, las empresas deberían mejorar su diálogo con los diferentes públicos para convertir mensajes abstractos en evidencias tangibles, y que éstas respondan a las inquietudes de los interesados”, resaltó Ramiro Prudencio, presidente de Burson-Marsteller para Latinoamérica.

A su criterio, los minerales son absolutamente necesarios para nuestra sociedad, pero este discurso parece no estar tan instalado. “Es clave establecer lazos de confianza entre las partes, lo que sólo puede ser viable si se generan las instancias suficientes para proporcionar información clara sobre los beneficios y riesgos de la actividad”, añadió el directivo.
La instrumentación de una regulación apropiada se erigió como la segunda gran demanda. “Esta preocupación se planteó especialmente en cuestiones relacionadas con las condiciones laborales, los gravámenes a la inversión, la distribución de las ganancias de las empresas y la preservación del medio ambiente”, completó.
En tercera instancia, los entrevistados advirtieron que las acciones sociales que llevan a cabo las mineras suelen tener un carácter paliativo o reparador. “Hacen falta más estrategias para el beneficio comunitario a largo plazo”, señaló.
Aceptación social
El estudio de Burson-Marsteller también resaltó la existencia de una tendencia favorable con respecto al desarrollo del sector minero. “Parece claro que el mundo, tal como se ha desarrollado, no puede subsistir sin la minería, ya que los minerales, sus derivados y sus implementaciones cumplen roles determinantes para nuestra existencia. Para un país que tiene posibilidades de llevar adelante esta actividad, no hacerlo implicaría renunciar a un factor importante de desarrollo económico, con su consiguiente desarrollo social”, indicó el trabajo.
No obstante, el apoyo conseguido por el segmento de ningún modo significa un cheque en blanco. “Suele estar conectado con una serie de condicionamientos que se consideran esenciales. Principalmente, se busca que promueva el desarrollo económico y social del país donde se asienta, en términos nacionales, pero también a escala de los espacios particulares en los cuales se instala”, advirtió la consultora. ›|‹