Repsol finalizó 2014 con un beneficio neto de 1.830 millones de dólares, ocho veces más que en 2013, luego de que la petrolera estatal YPF realizara los pagos por compensación de la expropiación realizada en 2012. Según la información remitida este a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, el beneficio neto ajustado sin tener en cuenta los elementos extraordinarios alcanzó los 1.707 millones de euros; un 27 % más, a pesar de la «abrupta caída de los precios internacionales del crudo». Según Ámbito Financiero, las cuentas de 2013 estuvieron afectadas por los «saneamientos extraordinarios» de 1.279 millones de euros para adaptar la valoración de las acciones expropiadas de YPF al importe fijado en el acuerdo de compensación, lo que redujo el beneficio neto a 195 millones en ese ejercicio. En cuanto al ejercicio 2014, Repsol ha subrayado la «complejidad del contexto» ante el desplome de los precios del crudo, que ha tenido un efecto negativo de 606 millones sobre el resultado neto, y la interrupción de la actividad en Libia. Estos factores adversos fueron «eficazmente compensados», según la petrolera, con la entrada en producción de «proyectos estratégicos» en Perú y Brasil, y el buen comportamiento del área de refino. La división de exploración y producción contabilizó un resultado ajustado de 589 millones, un 39,9% menos, debido a la interrupción de la producción en Libia y los menores precios del crudo. La producción media alcanzó los 354.500 barriles equivalentes de petróleo al día, un 2,5% más. La compañía indicó que de eliminarse la contribución de Libia en ambos ejercicios la producción crece un 8 por ciento.
