La Asociación Nacional de Minería (NMA) sostiene que México es una fuente vital de materia prima reciclable y concentrados críticos; romper la arquitectura comercial del T-MEC afectaría la competitividad frente a China.
En un contundente posicionamiento estratégico enviado a la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR), la Asociación Nacional de Minería (NMA) —que agrupa a más de 250 empresas del sector— advirtió que México es mucho más que un socio comercial: es un eslabón estructural de la cadena de suministros estadounidense. Según el organismo, gravar las importaciones de metales y residuos reciclables provenientes de su vecino del sur no protegería a la industria local, sino que la desestabilizaría profundamente.
La dependencia de los flujos mexicanos
La carta de la NMA, enviada a finales de 2025, llega en un momento de alta tensión política por la revisión de los términos del T-MEC bajo la administración Trump. Mientras la narrativa oficial presiona por reducir los déficits comerciales mediante aranceles, el lobby minero argumenta lo contrario: la manufactura de metales críticos en EE. UU. depende hoy de los flujos de concentrados de estaño y otros residuos peligrosos reciclables que México provee.
Para la industria, el libre flujo de estas materias es lo que permite a las plantas procesadoras estadounidenses mantenerse competitivas frente a la hegemonía de China. «Romper esa arquitectura comercial equivale a cerrar la llave antes de tener una alternativa doméstica lista», señalan los expertos.
Un cambio de paradigma: residuos como activos estratégicos
Un punto clave del informe es la reclasificación de los residuos industriales. Lo que antes se gestionaba como un pasivo ambiental, hoy se considera un activo estratégico. México genera grandes volúmenes de residuos derivados de su minería y manufactura que contienen elementos críticos como estaño, indio, germanio y galio, esenciales para la producción de semiconductores, baterías y equipos de defensa.
La NMA propone construir un «triángulo industrial» integrado verticalmente entre EE. UU., México y Canadá. En este esquema:
- México aportaría la materia prima y los flujos reciclables.
- Estados Unidos y Canadá aportarían la infraestructura de procesamiento avanzado y tecnología.
El T-MEC bajo la lupa
La asociación dedicó un apartado especial a la defensa del capítulo de inversiones del tratado regional. Advierten que cualquier intento de debilitar las protecciones legales durante una renegociación espantará el capital hacia otras jurisdicciones. Actualmente, muchas operaciones en México están financiadas con capital estadounidense bajo la garantía de estabilidad que ofrece el T-MEC.
Infraestructura y exportación
Finalmente, la NMA identificó los cuellos de botella portuarios en la costa del Golfo y el Pacífico de EE. UU. como un obstáculo crítico. Sostienen que, si el país no puede exportar sus propios productos (como el carbón) de manera eficiente por falta de infraestructura, la presión política por sustituir importaciones mexicanas aumentará, aunque sea una decisión económicamente irracional.
Para los productores y refinadores de la región, el mensaje es claro: el sector minero estadounidense no apoya las barreras arancelarias con México, ya que la integración regional es la única vía para enfrentar el dominio de procesamiento que actualmente ostenta el mercado asiático.


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