El Parlamento de Suecia aprobó el 5 de diciembre la derogación de la moratoria que desde 2018 impedía la minería de uranio en el país, decisión que permitirá retomar la exploración y solicitar permisos de producción a partir del 1 de enero. El cambio marca un giro relevante en la política energética sueca y reposiciona al país dentro del mercado global de minerales estratégicos.
La restitución del uranio dentro de la Ley de Minerales vuelve a habilitar la exploración del subsuelo, un recurso significativo a escala regional: Suecia concentra cerca del 27% del uranio conocido de Europa, según el Servicio Geológico sueco. El sector minero destacó que la modificación también reduce el poder de veto municipal sobre pequeñas cantidades de uranio, lo que facilitará trámites locales.
Un cambio asociado a la seguridad energética
La medida culmina un proceso político de dos años impulsado por el Ministerio de Clima y Empresa. De acuerdo con lo publicado por mining.com, el Gobierno considera al uranio un insumo central para la expansión de la energía nuclear y para fortalecer el suministro de materias primas críticas.
La actual administración, encabezada por Ulf Kristersson, revierte así la política restrictiva adoptada en 2018 por el gobierno socialdemócrata-verde, que había excluido al uranio del marco legal por razones ambientales. Esa orientación priorizó fuentes renovables y redujo el espacio de la energía nuclear en el sistema eléctrico.
Romina Pourmokhtari, ministra de Medio Ambiente y Clima, señaló a The Times que el objetivo del Gobierno es duplicar la producción de electricidad en 20 años y que la energía nuclear será clave para contar con generación despachable de bajas emisiones. La funcionaria afirmó que Suecia necesita triplicar su capacidad nuclear en las próximas dos décadas, con la proyección de construir al menos diez nuevos reactores de gran escala.
Un recurso estratégico dentro de la UE
La decisión se produce en un contexto en el que la industria nuclear europea busca reducir su dependencia de Rusia, país que domina el procesamiento del combustible nuclear. Con seis reactores actualmente en operación y una elevada importación de uranio, la reincorporación del mineral al marco legal se alinea con los planes de seguridad energética de Estocolmo y con los objetivos de la Unión Europea.
Además, el Gobierno tiene en consulta una propuesta para modificar la definición de “instalación nuclear”, lo que implicaría que la minería de uranio deje de considerarse como tal. La norma podría entrar en vigencia el 1 de julio del próximo año.
Compañías listas para retomar exploraciones
El cambio regulatorio ya generó movimientos en el sector. Dos empresas anticiparon que reactivarán trabajos en los próximos meses:
- Aura Energy (Australia)
Solicitó un permiso de explotación por 25 años para el proyecto Häggån, en Jämtland, un depósito polimetálico dominado por vanadio. Incluye un recurso estimado en 800 millones de libras de óxido de uranio (U₃O₈), dentro de un total actualizado de 2.550 millones de toneladas. Su CEO calificó la votación como un “hito” para el país. - District Metals (Canadá)
Planea retomar geofísica, perforación y estudios económicos en varias propiedades uraníferas, entre ellas Viken. Las estimaciones recientes indican 456 millones de toneladas de recursos indicados y más de 4.300 millones de toneladas inferidas, con contenidos relevantes de U₃O₈, vanadio, molibdeno y otros metales.
Un nuevo ciclo exploratorio
Suecia desarrolla además tecnologías nucleares de cuarta generación (Gen IV), orientadas a reducir significativamente los desechos radiactivos de larga duración mediante el uso del combustible reciclado.
Con uno de los mayores recursos de uranio del continente, un mercado energético en transformación y un marco normativo renovado, la derogación de la moratoria abre la puerta a un nuevo ciclo exploratorio que podría redefinir el rol del país dentro del abastecimiento europeo de energía y minerales estratégicos.


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