La minera anglo-australiana Rio Tinto registró un desempeño mixto en el primer trimestre de 2025, donde la producción récord de cobre en su operación de Oyu Tolgoi (Mongolia) compensó las interrupciones operativas por condiciones climáticas severas en los yacimientos de hierro del Pilbara, confirmando la estrategia de diversificación hacia metales de transición frente a la creciente volatilidad del mineral de hierro.
Mientras el cobre refinado superó los niveles del año anterior impulsado por el bloque subterráneo Hugo North y cotiza por encima de los US$9.800 por tonelada en Londres, las operaciones australianas enfrentaron ciclones tropicales que elevaron costos y redujeron embarques, en un contexto de debilidad de la demanda china que mantiene los precios del hierro en torno a los US$95, lejos de los US$180 de 2021.
La mina Oyu Tolgoi, ubicada a 80 kilómetros de la frontera con China en el sur de Mongolia, se consolidó como el activo estratégico del trimestre tras más de una década de construcción subterránea, renegociaciones con el gobierno mongol —que posee el 34% del proyecto a través de Erdenes Oyu Tolgoi— y sobrecostos históricos. La operación a plena capacidad en su fase subterránea permitió que el segmento de cobre, que incluye también la mina Kennecott en Utah, amortiguara el impacto de las disrupciones en Australia Occidental, aunque la compañía enfrenta el desafío de sostener ese ritmo sin los tropiezos técnicos que caracterizaron el arranque del bloque Hugo North.
En el Pilbara, región donde Rio Tinto extrae más de 330 millones de toneladas anuales, los ciclones tropicales de la temporada enero-marzo interrumpieron embarques durante semanas en los puertos de Dampier y Cape Lambert, obligando a acelerar operaciones una vez normalizadas las condiciones y elevando los costos por tonelada. La empresa mantuvo sin modificaciones su guía anual de producción de hierro en un rango de 323 a 338 millones de toneladas, aunque redujo el margen de error para el resto del año ante un contexto de demanda china debilitada por la desaceleración del sector inmobiliario, que arrastra el consumo de acero y comprime los márgenes históricos del negocio ferroso.
La dependencia de Oyu Tolgoi introduce riesgos geopolíticos significativos. La mina opera en un país sin salida al mar, entre China y Rusia, y su logística de exportación depende casi en su totalidad de la infraestructura ferroviaria hacia China, sin rutas alternativas competitivas a corto plazo. Cualquier deterioro en las relaciones comerciales entre Mongolia y China, o tensiones sobre regalías y beneficios fiscales con Ulaanbaatar, podría afectar los flujos de concentrado de cobre en un momento en que Washington, Bruselas y Canberra escrutan las cadenas de suministro de minerales críticos.
El desempeño contrastado confirma la lectura del mercado sobre la transición estratégica de la compañía. Mientras el cobre se sostiene cerca de máximos históricos ante déficits estructurales proyectados para 2025-2026 por organismos mineros internacionales, el hierro australiano depende de decisiones de política económica en Beijing que aún no muestran una reactivación del gasto en infraestructura. Para analistas en Londres y Sydney, el reporte evidencia que la diversificación hacia cobre ya genera resultados tangibles, aunque el peso del Pilbara en la valoración de Rio Tinto mantiene la exposición a la volatilidad china.
El entorno regulatorio australiano añade presión. El gobierno de Anthony Albanese consolidó una agenda de minerales críticos que incluye mayor escrutinio a inversiones extranjeras a través del FIRB, incentivos para procesamiento doméstico y exigencias de beneficio económico local, en un contexto donde competidores como Newmont —tras absorber Newcrest— y BHP recalibran sus portafolios hacia el cobre sudamericano y el potasio canadiense. Rio Tinto deberá navegar este escenario mientras gestiona la vulnerabilidad estructural de tener su principal activo de cobre anclado a una única ruta de exportación dependiente de China.


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