Una investigación de la organización CooperAcción reveló que el valor de estos componentes críticos no detectados por el Estado asciende a 500 millones de dólares, evadiendo los respectivos impuestos de exportación.
Los minerales considerados estratégicos para el desarrollo de nuevas tecnologías y la transición energética están saliendo ocultos de Perú dentro de los concentrados de otros metales como el cobre y el zinc. Esta situación, que impide a las autoridades locales detectar su presencia y cobrar las respectivas tasas impositivas de exportación, fue expuesta durante la inauguración del foro social «Las otras voces ante el Congreso Mundial de Minería». El evento alternativo comenzó con una mesa redonda enfocada en la disputa por el control de los recursos y los nuevos minerales estratégicos.
De acuerdo con una investigación realizada en 2024 por la organización CooperAcción, el valor estimado de estos componentes no declarados alcanza los 500 millones de dólares. El informe técnico detalla que este flujo comprende seis minerales críticos específicos: vanadio, cobalto, galio, germanio, indio y telurio, los cuales son utilizados globalmente para la fabricación de teléfonos celulares, paneles solares y drones. Los especialistas de la organización explicaron que este material no se está declarando bajo la normativa que el Estado peruano tiene establecida para las empresas operadoras.
El estudio incluyó un análisis comparativo entre Perú, Chile e Indonesia, las tres principales naciones exportadoras de concentrado de cobre a nivel mundial. Respecto al caso chileno, economistas del sector señalaron que existen múltiples similitudes con el escenario peruano en materia de subdeclaración de subproductos, a pesar de que Chile posee una institucionalidad minera con mayor trayectoria.
La presentación de estos datos coincide con la celebración en Lima del Congreso Mundial de Minería, un encuentro que convoca a empresarios y actores del sector extractivo provenientes de más de 50 países. Frente a este evento oficial, representantes de agrupaciones civiles, sociales y gremios sindicales advirtieron sobre la exclusión de los trabajadores mineros y de las comunidades locales en los debates referidos al futuro de la actividad, en un contexto global donde la alta demanda de minerales estratégicos plantea tanto oportunidades económicas como desafíos ambientales, laborales y de conflictividad social.
