La actividad minera en Chile, fundamental para la economía del país, también es una de las principales fuentes de contaminación del aire. La liberación de material particulado (MP) durante procesos como excavación, transporte y procesamiento de minerales representa un riesgo significativo para la salud y el medioambiente.
Según un estudio del Centro de Estudios Públicos (CEP), en 2018 Chile ocupó el tercer lugar en la OCDE por concentración promedio anual de MP 2,5, una fracción particularmente peligrosa por su capacidad de penetrar en los pulmones. Además, el informe del World Air Quality Report reveló que nueve de las diez ciudades más contaminadas de Sudamérica se encuentran en Chile.
Las partículas contaminantes provienen principalmente del tránsito de maquinaria pesada, movimientos de tierra y procesos industriales, afectando tanto a los trabajadores como a las comunidades cercanas. Entre los efectos se incluyen molestias respiratorias, deterioro en la calidad de vida y riesgos sanitarios graves.
La amenaza sanitaria del material particulado
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que en 2019 la contaminación del aire causó aproximadamente 4,2 millones de muertes prematuras a nivel global. Las enfermedades vinculadas a esta exposición incluyen cardiopatías, accidentes cerebrovasculares, enfermedades pulmonares obstructivas crónicas, infecciones respiratorias y cáncer de pulmón.
En respuesta, el monitoreo continuo de polvo en zonas mineras y vías de acceso se ha convertido en una herramienta clave para proteger la salud pública y preservar el entorno.
DustMate: tecnología en tiempo real para una minería más limpia
Una innovación destacada es DustMate, un dispositivo desarrollado por Turnkey Instruments, que mide en tiempo real la concentración de material particulado total (TSP) en áreas de actividad minera, caminos de tierra y obras de construcción.
Este monitor tiene dos modos de operación:
- Modo ambiental, que registra partículas como PTS, MP10, MP2.5 y MP1.
- Modo para lugares de trabajo, que evalúa fracciones inhalables, torácicas y respirables.
Gracias a su monitoreo continuo, las empresas mineras pueden evaluar la efectividad de medidas de control como el riego de caminos, el uso de productos supresores de polvo y el control de velocidad de vehículos. Además, esta tecnología ayuda a mejorar la gestión ambiental y a fortalecer la relación con las comunidades, promoviendo prácticas operativas más responsables y transparentes.
