Washington lanzó una ofensiva estratégica para reducir su dependencia de China en minerales críticos y convocó a la Argentina a un encuentro inaugural el 4 de febrero, en un contexto donde el país gana peso en litio y proyecta un salto en cobre.
Estados Unidos avanza en la conformación de un frente estratégico en la llamada “guerra fría” por los minerales críticos, con el objetivo de reducir su dependencia de China en sectores clave como litio, cobre y tierras raras. En ese marco, la Argentina fue convocada a participar de la primera reunión internacional sobre el tema, que se realizará el 4 de febrero en el Departamento de Estado.
La invitación fue cursada por el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, al canciller argentino, Pablo Quirno, quien confirmó la participación del país y destacó la oportunidad de fortalecer la cooperación internacional, consolidar cadenas de suministro estratégicas y atraer inversiones para la economía nacional.
El encuentro se inscribe en la “Orden Ejecutiva” firmada por Donald Trump el 15 de enero, titulada “Ajustando las importaciones a EEUU de minerales críticos procesados y sus productos derivados”, que amplía el foco no solo a la extracción de minerales, sino también a su procesamiento, un segmento donde China concentra una ventaja significativa.
Dos meses antes, Washington había actualizado la lista de minerales críticos, elevándola a 54, con el objetivo explícito de disminuir la dependencia de la producción, el procesamiento y el control de mercado ejercido por China, país que domina insumos esenciales para industrias como la electrónica, las telecomunicaciones, la energía, la defensa y la seguridad, en un contexto donde la Inteligencia Artificial refuerza el carácter estratégico de estos recursos.
Según la especialista Gracelin Baskaran, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), Estados Unidos es completamente dependiente de la importación de 12 minerales críticos y obtiene más de la mitad de su consumo de otros 29 del exterior. Además, aunque China produce solo cerca del 10% del litio, el cobalto y el cobre a nivel global, controla entre el 40% y el 90% de la capacidad de procesamiento de esos materiales.
La nueva estrategia estadounidense también contempla la posible fijación de precios mínimos para ciertos minerales y la acumulación de reservas estratégicas, con el objetivo de limitar la capacidad de presión de Beijing sobre los mercados internacionales.
El rol potencial de la Argentina
Dentro de este esquema, la Argentina aparece como un proveedor relevante, especialmente en litio. De acuerdo con datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), en 2025 el país produjo cerca de 100.000 toneladas de Carbonato de Litio Equivalente (LCE), recuperando el cuarto puesto mundial y con proyecciones de escalar al tercer o incluso segundo lugar en los próximos años.
La capacidad instalada actual supera las 200.000 toneladas anuales, con siete proyectos en producción y otros cuatro previstos antes de 2030. Según proyecciones oficiales, la capacidad total podría alcanzar las 600.000 toneladas anuales hacia el final de la década. Actualmente, cerca del 70% de las exportaciones argentinas de LCE se destinan a China.
Tras un período de precios deprimidos en 2024, el litio registró una fuerte recuperación hacia fines de 2025, superando nuevamente los USD 20.000 por tonelada, impulsado por el aumento de la demanda y cierta escasez de oferta. Sin embargo, especialistas advierten sobre la volatilidad del mercado, en parte por la capacidad china de influir en la oferta y los precios.
Cobre: el próximo gran salto
Otro mineral crítico donde la Argentina proyecta un crecimiento significativo es el cobre. Aunque hoy la producción es limitada y de escala artesanal en la mina Martín Bronce, en Jujuy, existen múltiples proyectos avanzados impulsados por compañías internacionales como BHP, Rio Tinto, Glencore, McEwen, Lundin y First Quantum Minerals.
Un informe de Benchmark Mineral Intelligence señaló que cuatro de los doce mayores proyectos cupríferos greenfield del mundo están en la Argentina. Sumados a otros desarrollos, podrían alcanzar hacia 2035 una producción cercana a 1,2 millones de toneladas anuales, lo que colocaría al país entre los diez principales productores globales.
El Proyecto Vicuña, que involucra los yacimientos Josemaría y Filo del Sol, fue declarado de “Exportación Estratégica” dentro del Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones (RIGI) y prevé obras de infraestructura clave en la cordillera sanjuanina. A la par, Glencore planea reactivar el área donde operó Alumbrera hasta 2017, con exportaciones previstas desde 2028 como puente hasta la entrada en producción de los nuevos proyectos.
Tierras raras: potencial, pero sin desarrollo inmediato
En el caso de las tierras raras, otro insumo crítico para la transición energética y tecnologías avanzadas, la Argentina aún no cuenta con desarrollos relevantes en marcha. El Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar) estima la existencia de unas 190.000 toneladas de recursos inferidos y otros 3,3 millones de toneladas potenciales, aunque especialistas advierten que falta investigación y validación técnica para avanzar en proyectos concretos.
Mientras China y Estados Unidos compiten por el control de estos insumos —con escenarios de tensión en regiones como Groenlandia y América Latina—, Brasil emerge como un actor regional fuerte, con reservas estimadas en 22 millones de toneladas, solo superadas por China y equiparables a las de Vietnam.
En ese tablero geopolítico, la Argentina aparece como un socio estratégico potencial para Estados Unidos, especialmente en litio y cobre, en un contexto donde la seguridad de los minerales críticos se consolida como un eje central de la política internacional y de la transición energética global.


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