El país vecino oficializó su primer Contrato Especial de Operación de Litio (CEOL) con Enami y Rio Tinto para desarrollar el proyecto Salares Altoandinos en Atacama, con una producción prevista de hasta 75,000 toneladas de LCE desde 2032 y una vigencia hasta 2060.
El gobierno de Chile dio un paso decisivo en su estrategia de consolidar su posición como uno de los principales productores de litio a nivel mundial. En una ceremonia encabezada por el presidente Gabriel Boric, se firmó el primer Contrato Especial de Operación de Litio (CEOL) con la Empresa Nacional de Minería (Enami), destinado al desarrollo del proyecto Salares Altoandinos, ubicado en la región de Atacama.
El CEOL, que tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2060, se estructura en cuatro fases: exploración y evaluación, que podrá extenderse hasta nueve años con una prórroga adicional de tres; construcción, con un plazo de cinco años y una posible extensión de dos; explotación, prevista para comenzar entre 2032 y 2034; y cierre de faenas conforme a la normativa vigente.
Enami mantendrá una participación inicial del 49 % en el proyecto, ejerciendo influencia en decisiones clave y en el gobierno corporativo, mientras que la operación será gestionada por Rio Tinto, empresa de reconocimiento internacional en minería y experiencia en proyectos de litio, seleccionada como socio operador tras un proceso de evaluación.
El proyecto contempla una producción estimada de hasta 75,000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente (LCE), que se alcanzará tras la puesta en marcha de la fase de explotación. Se proyecta que el valor fiscal generado a lo largo de toda la vida útil del proyecto superará los 15 mil millones de dólares.
En mayo pasado, Enami anunció la selección de Rio Tinto como socio estratégico, con una inversión inicial aproximada de 425 millones de dólares en efectivo y activos valorizados, además de tecnología de extracción directa de litio (DLE) y acceso a su planta piloto en Argentina. La inversión total prevista para el desarrollo completo del proyecto superará los 3 mil millones de dólares.
Se estima que Chile comience la producción en 2032, con una fase inicial de 35,000 toneladas de LCE anuales, que aumentará progresivamente hasta alcanzar las 75,000 toneladas en aproximadamente tres años. Este acuerdo marca un hito en la política minera chilena, que busca aprovechar sus vastas reservas de litio de manera sustentable y con participación estatal significativa.
Con este contrato, Chile refuerza su posición en el mercado global de litio y avanza en su estrategia de transformación energética y tecnológica, preparando el camino para una economía más diversificada y sustentable en los próximos décadas.


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