La obra, clave para el suministro hídrico de las operaciones de Codelco en el norte chileno, entró en su etapa final tras superar pruebas hidráulicas y comenzar el flujo de agua desalinizada mediante sistemas de ósmosis inversa.
El proyecto de desalinización de agua de mar para la minería del cobre en Chile, desarrollado por Techint Ingeniería y Construcción, alcanzó un 96% de avance e ingresó en su fase de cierre técnico, en lo que representa uno de los desarrollos de infraestructura hídrica más relevantes para el sector minero en el norte del país.
La iniciativa está destinada a abastecer a las operaciones del Distrito Norte de Codelco, una de las principales productoras de cobre del mundo, a través de un sistema de desalinización y transporte de agua de mar que busca responder a la creciente demanda de la actividad minera.
La obra contempla un ducto de 160 kilómetros que transporta el recurso desde la costa hasta más de 3.000 metros de altura. En esa estructura ya se realizaron con éxito las pruebas hidráulicas del conducto principal y comenzó el flujo de agua desalinizada a través de sistemas de ósmosis inversa, una instancia que marca la etapa final de implementación del proyecto.
En un contexto de creciente escasez hídrica y presión sobre las fuentes de agua dulce, la desalinización de agua de mar se consolidó como una solución estratégica para la minería del cobre en Chile. En ese marco, el proyecto SADN apunta a reemplazar de manera progresiva el uso de agua de deshielo por agua proveniente del océano Pacífico, con el objetivo de reducir la dependencia de los recursos hídricos continentales.
El proyecto es operado por el consorcio Aguas Horizonte, integrado por Marubeni y Transelec, y demanda una inversión aproximada de US$ 1.000 millones. Además, cuenta con financiamiento de 14 bancos internacionales y fue diseñado para garantizar el suministro de agua industrial a Codelco por un período de 20 años.
La infraestructura incluye también la captación de agua de mar mediante tuberías submarinas, estaciones de bombeo y un sistema de retorno de salmuera mar adentro para reducir el impacto ambiental. A eso se suman soluciones energéticas basadas en energía solar, orientadas a disminuir el uso de combustibles fósiles en la operación del sistema.
La expansión de este tipo de obras acompaña una tendencia más amplia en Chile, donde actualmente funcionan más de 20 plantas desalinizadoras y cerca del 80% de la producción de agua desalinizada se destina a la minería del cobre. Como uno de los principales productores mundiales de este mineral, el país impulsa el desarrollo de infraestructura hídrica basada en desalinización para sostener la actividad del sector.


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