Santiago busca cerrar este año el Acuerdo de Asociación Económica Integral con Nueva Delhi, en un contexto de creciente demanda global impulsada por la Inteligencia Artificial y la electromovilidad.
Chile ha ratificado que los minerales críticos, específicamente el cobre y el litio, constituyen los pilares fundamentales de la negociación del Acuerdo de Asociación Económica Integral (CEPA) con la India. El canciller chileno, Francisco Pérez Mackenna, confirmó desde Nueva Delhi que el objetivo del país asiático es garantizar suministros de largo plazo para sostener su ambiciosa expansión en sectores como la fabricación de baterías, centros de datos y el desarrollo de infraestructura para la Inteligencia Artificial (IA).
Actualmente, Chile concentra el 23 % de la producción mundial de cobre y posee cerca del 30 % de las reservas globales de litio. Por su parte, la India depende en un 100 % de la importación de litio, lo que convierte a Chile en un socio estratégico indispensable para la transición energética india y su competencia frente al dominio histórico de China en el procesamiento de estos recursos.
El impacto de la Inteligencia Artificial y la minería
Durante su gira, Pérez Mackenna advirtió sobre un «punto de inflexión» en la economía global. El funcionario señaló que la revolución de la IA disparará la demanda de materiales para infraestructuras tecnológicas a niveles sin precedentes. «En los próximos 18 años vamos a tener que minar como mínimo la misma cantidad de cobre que hemos minado en toda la historia de la humanidad», afirmó, destacando que la producción anual actual ronda las 30 millones de toneladas.
En sintonía con este panorama, Chile proyecta inversiones mineras por 100.000 millones de dólares para la próxima década. Incluso antes de sellar el pacto, la estatal Coal India Ltd ya ha comenzado a explorar oportunidades de inversión directa en activos mineros en territorio chileno.
Más allá de los minerales: alimentos y tecnología
El intercambio comercial entre ambas naciones se ubica hoy en torno a los 5.000 millones de dólares anuales, una cifra que el Gobierno chileno aspira a cuadruplicar mediante el nuevo acuerdo. Además de la minería, la agenda incluye:
- Sector Agrícola: Chile busca reducir aranceles críticos, como el 150 % que paga el vino y el 100 % que enfrentan las nueces en el mercado indio.
- Farmacéutica y Servicios: Se negocia la homologación de medicamentos y la cooperación tecnológica, aprovechando el capital humano de la India, que forma 1,5 millones de ingenieros al año.
- Logística: El canciller subrayó la necesidad de expandir la capacidad de puertos y transporte para crear un «ecosistema» funcional entre ambas economías.
Aunque el objetivo es alcanzar un cierre técnico del CEPA antes de finales de 2026, la administración chilena prioriza la calidad del tratado sobre la rapidez, buscando establecer un marco de integración profunda que trascienda la mera extracción de materias primas.


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