Con tasas de crecimiento del 7% y 32% anual respectivamente, ambos países están en plena expansión, enfrentando desafíos regulatorios y ambientales, pero con un potencial de influencia creciente en la próxima década.
El mercado mundial del litio experimenta una reconfiguración en plena transición energética. Mientras Argentina y Chile continúan siendo las principales reservas y productores, Brasil y Estados Unidos emergen como nuevos polos de desarrollo, con ambiciosos proyectos que buscan aprovechar sus recursos y fortalecer su presencia en la cadena global de suministro.
Brasil, con un crecimiento proyectado del 7% anual, avanza con proyectos como Grota do Cirilo y CBL, consolidándose como un actor en expansión en la región. Sin embargo, algunos de sus proyectos enfrentan obstáculos ambientales y regulatorios antes de su puesta en marcha.
Por su parte, Estados Unidos muestra una expansión acelerada, con una tasa proyectada del 32% anual hasta 2035. Empresas como Albemarle, Lithium Americas y gigantes como Chevron y ExxonMobil, invierten en nuevos yacimientos en Texas y Arkansas, aunque la incertidumbre política y fiscal genera dudas sobre la demanda futura.
Expertos coinciden en que estos países, con un enfoque en innovación y crecimiento, tendrán un peso cada vez mayor en el mercado global del litio, complementando a los tradicionales “triángulos” de Chile y Argentina y modificando la geografía del suministro mundial para la próxima década.


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