Un proyecto de regulación propone permitir asociaciones con empresas extranjeras y nacionales para la exploración y el procesamiento, exigiendo a la estatal INB mantener una participación mínima del 20% en cada desarrollo.
Brasil proyecta abrir su sector minero de uranio a la inversión de capitales privados mediante un sistema de asociaciones empresariales, según un borrador de regulación gubernamental consultado por Bloomberg. La propuesta establece como condición obligatoria que la estatal Industrias Nucleares de Brasil (INB) —titular del monopolio del ciclo del combustible nuclear en ese país— retenga al menos un 20% de participación en cada proyecto conjunto.
El documento bajo análisis permitiría a la INB convocar a licitaciones para exploración mineral conjunta y asociarse con firmas privadas para la extracción, procesamiento, industrialización y comercialización de uranio y otros minerales nucleares. El borrador de la norma se encuentra actualmente en revisión por parte del Ministerio de Minas y Energía y de la oficina del Jefe de Estado Mayor brasileño. Bajo el esquema propuesto, el socio privado asumirá los costos de inversión del desarrollo y podrá acceder a una participación mayoritaria si el valor de los activos mineros aportados por la INB resulta inferior al capital requerido para la ejecución del proyecto.
La regulación estipula además que los titulares de derechos mineros vigentes dispondrán de un plazo de 12 meses, tras la entrada en vigor del decreto, para declarar el hallazgo de cualquier sustancia nuclear en sus áreas de concesión. En tales casos, deberán constituir una sociedad con la INB o suministrarle directamente el mineral, bajo apercibimiento de que el gobierno brasileño recupere los derechos de explotación mineral en caso de incumplimiento.
La medida busca reactivar un sector estratégico en un contexto de estrechez del mercado global y resurgimiento de la energía nuclear para cumplir con metas de descarbonización. A pesar de poseer aproximadamente el 3% de los recursos mundiales de uranio, la producción de Brasil es insuficiente para abastecer sus propios reactores nucleares ubicados al oeste de Río de Janeiro.
Con esta reforma, la INB apunta a reanudar la exploración y duplicar la capacidad de producción de concentrados de uranio a 800 toneladas métricas anuales en su yacimiento de Caetite, en el estado de Bahía, que constituye la única mina de uranio activa en Sudamérica. Compañías de China, Francia, Rusia y Canadá ya han manifestado su interés y tomado contacto con la empresa estatal para evaluar su participación en el nuevo esquema de asociación de riesgo compartido.


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