Brasil finaliza un canal de 145 kilómetros para mitigar la sequía extrema en Ceará

El proyecto hídrico «Cinturão das Águas», inspirado en modelos de infraestructura chinos, beneficiará a más de cinco millones de personas y entrará en operaciones en junio de 2026.

Brasil se encamina a dar un paso histórico en su lucha contra el estrés hídrico. El gobierno se encuentra en la etapa final de construcción del Cinturão das Águas do Ceará (CAC), un canal artificial que se extiende a lo largo de 145,3 kilómetros. Esta megaobra de ingeniería tiene como objetivo principal trasladar recursos hídricos desde el río São Francisco hacia las zonas más áridas del noreste brasileño, ofreciendo una solución estructural a la escasez de agua que afecta históricamente a la región.

Hasta diciembre de 2025, el proyecto presentaba un avance del 91%, y se proyecta que esté plenamente operativo en junio de 2026. La infraestructura conecta la presa de Jati con el río Cariús, en Nova Olinda, mediante un complejo sistema que integra canales, túneles y sifones. Una de las claves técnicas del CAC es su diseño basado en la gravedad, lo que permite que el agua fluya de manera natural sin depender de sistemas de bombeo constantes, optimizando así los costos energéticos y operativos con una capacidad de manejo de hasta 30 metros cúbicos por segundo.

La iniciativa toma como referencia los modelos de trasvase desarrollados en China, donde se han implementado extensas redes para movilizar agua desde cuencas abundantes hacia regiones deficitarias. Al adaptar estas soluciones al contexto local, Brasil busca fortalecer su seguridad hídrica y responder con mayor resiliencia ante fenómenos climáticos extremos, como el impacto recurrente de El Niño.

En términos de alcance social, el CAC abastecerá de forma directa a 24 municipios en la región del Cariri, lo que representa un beneficio inmediato para 561.000 habitantes. No obstante, su integración con otros sistemas hídricos provinciales permitirá garantizar el suministro de agua potable a más de cinco millones de personas en todo el estado de Ceará.

En el ámbito económico, se estima que el suministro constante permitirá una mejora del 30% en la eficiencia de los sectores dedicados al riego. Esto no solo estabilizará la producción agrícola e industrial, sino que también impulsará la creación de empleo y mejorará los indicadores de salud pública al reducir las enfermedades vinculadas a la falta de saneamiento.

A pesar de las proyecciones positivas, el proyecto contempla desafíos ambientales importantes. El traslado de grandes volúmenes de agua requiere una gestión rigurosa para evitar alteraciones en los ecosistemas locales y la biodiversidad. Por ello, las autoridades han enfatizado la necesidad de mantener un monitoreo constante y una coordinación estrecha entre los niveles de gobierno para asegurar una distribución equitativa y sostenible del recurso a largo plazo.

Con la vista puesta en junio de 2026, Brasil se prepara para que el Cinturão das Águas funcione como un amortiguador crítico frente a la sequía, estableciendo un precedente para futuras obras de infraestructura hídrica en otras regiones del país.

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