El negocio petrolero fue, según Clarín, otro fracaso empresarial en manos de Lázaro Báez: falta de experiencia en el negocio, renuncias recurrentes de sus directivos y malos manejos financieros habrían sido sólo algunas de las razones. Sin embargo, Báez se niega a que Epsur y Misahar Argentina pierdan las siete áreas petroleras que gracias al ex presidente Néstor Kirchner ganó en Santa Cruz, pese a no tener antecedentes en el mercado hidrocarburífero. La empresa Epsur allanada en el marco de la investigación de «la ruta del dinero K», está sumariada y multada en el terruño presidencial, pero el empresario y amigo de los Kirchner presentó un informe donde, para evitar perder las áreas, aduce tener formaciones similares a Vaca Muerta. El Instituto de Energía santacruceño inició el año pasado un sumario administrativo que se encuentra en etapa de finalización. Las respuestas de las operadoras propiedad de Báez y que hasta el año pasado eran dirigidas por su hijo Martín Báez, no alcanzan para explicar por qué no se cumplió los planes de inversión sobre los yacimientos Meseta Cerón Chico, Río Guenguel y Paso Fuhr, donde se comprometió a perforar tres pozos en los tres primeros años. A febrero de 2012 no se habían realizado los trabajos anunciados. En el área Sur Río Deseado, no hubo anuncio de inversiones ni actividad. Desde Epsur sólo respondieron que «se perforó un pozo», y el planteo parecía suficiente para que el Gobierno no les caducara las áreas. El costo de la perforación, aseguran, rondó los 13 millones de dólares. La petrolera, que además tuvo un pedido de quiebra en 2010, está bajo la lupa de la justicia.
