A instancias de la mayoría kirchnerista y tras un debate cargado de críticas opositoras, la Cámara de Diputados ratificó ayer por ley un convenio de cooperación económica con China y otro para la instalación de una estación de espacio lejano de ese país en Neuquén, que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner firmó con su par chino, Xi Jinping, en julio pasado. Ambos proyectos consiguieron 133 votos positivos, y 108 y 107 en contra respectivamente. Además, también aprobó un acuerdo con Chile para construir pasos fronterizos viales y ferroviarios, por 235 votos a favor y dos abstenciones del Frente de Izquierda.
Los puntos más cuestionados por la oposición fueron el nivel de dependencia que, aseguraron, los acuerdos provocarán entre la Argentina y China, y la cesión de soberanía que, a su juicio, implica la instalación de la estación de espacio lejano. Además, criticaron el trámite exprés que el kirchnerismo imprimió al tema y el hecho de que algunos de los contratos ya están en ejecución. El oficialismo rechazó esos argumentos y avanzó en soledad, con los votos propios y de sus aliados.
Uno de los principales detractores del acuerdo fue el diputado massista y secretario de la Unión Industrial Argentina, José De Mendiguren, quien consideró que con el convenio el Gobierno está «entregando el futuro del desarrollo argentino». «Creemos que este acuerdo no modifica en nada la estructura productiva argentina y la relación con China. Hoy el 85% de lo que le vendemos a China es un poroto de soja y esto no garantiza que eso vaya a cambiar», señaló. «Crean problemas para nosotros y oportunidades para China», completó Felipe Solá a El Cronista.
Por su parte, la líder del GEN, Margarita Stolbizer, reconoció que «muchos de estos acuerdos son necesarios para la Argentina», pero cuestionó el plazo de 50 años de duración del convenio. «No tiene derecho un gobierno, a nueve meses de terminar su mandato, a hipotecar nuestro futuro ni a restringir las capacidades gubernamentales de la próxima gestión», advirtió.
Con un discurso basado en el análisis geopolítico, la diputada de la Coalición Cívica-ARI Elisa Carrió consideró que en «un momento en que la Argentina es estratégica porque es biooceánica», el Gobierno entrega «esto a China sin pensar y sin razonar».
El macrista Federico Sturzenegger, en tanto, evaluó que con el acuerdo «se buscó salvar el cepo, trocando swaps por adjudicación de obra pública» y advirtió: «Acá la crisis la tenemos nosotros y la oportunidad se la damos a los chinos». El radical Mario Negri respaldó ese razonamiento: «Los chinos vienen con proyectos chinos, tecnología china y mano de obra china», denunció.
El oficialismo rechazó estas denuncias. «Es lógico que de los cuatro bloques regionales con los que tenemos relación privilegiemos al que mejor le ha ido económicamente», sostuvo Roberto Feletti. El economista además enfatizó que el 70% de los insumos para viabilizar los acuerdos serán nacionales y advirtió: «La oposición se vuelve proteccionista ante China tras pasarse cuatro años cuestionando las políticas de la Secretaría de Comercio».
