El Gobierno admitió ayer una fuerte preocupación por el profundo nivel de conflictividad en el polo petroquímico de Zárate, Campana y Baradero, un escenario que lleva más de cinco meses de protestas y paros y que tiene como principal disparador el cierre de la firma TFL propiedad del fondo buitre Black Diamont, al advertir que la situación amenaza el normal abastecimiento de sectores industriales clave e insumos sanitarios. La inquietud oficial, exteriorizada ayer por funcionarios de los ministerios de Industria y Trabajo, fue reconocida luego de la huelga de 48 horas que cumplieron entre lunes y martes los trabajadores afiliados al Sindicato del Personal de Industrias Químicas y Petroquímicas de Zárate y que significó la paralización de la totalidad de las plantas ubicadas en el polo petroquímico, un conflicto que también se extendió a firmas de Gualeguaychú, en Entre Ríos. «Con esta situación entra en tensión el abastecimiento de la industria sanitaria y de la alimentación, entre otras y afecta hasta las exportaciones y el ingreso de divisas al país», alertaron los funcionarios según consignó El Cronista.
Desde el Ejecutivo se quejaron de la extensión del conflicto pese a la existencia de un entendimiento entre TFL y el sindicato, por el cual se consensuó el cierre de la planta y el pago pleno de las indemnizaciones a más de un centenar de trabajadores. Al respecto, los funcionarios advirtieron que la decisión del Gobierno es intimar al sindicato a cesar en el uso de la metodología de extender los paros a todas las plantas del polo y circunscribir las medidas a la empresa afectada puntualmente por un conflicto laboral.
