Rio Tinto y Glencore exploran una megafusión impulsada por el control futuro del cobre

Inversores y analistas esperan una posible oferta de compra total por Glencore, con una prima significativa sobre sus acciones. El interés estratégico por el cobre y el contexto de escasez global reactivaron negociaciones que podrían dar lugar a la mayor minera del mundo.

Las conversaciones preliminares entre Rio Tinto y Glencore para una posible fusión volvieron a sacudir al mercado minero internacional, en un contexto marcado por la escalada de los precios del cobre y la creciente preocupación por el abastecimiento futuro del metal. Analistas e inversores consideran cada vez más probable que Rio Tinto avance con una oferta de compra por la totalidad de las acciones de Glencore, en una operación cuyo eje central sería asegurar exposición de largo plazo al cobre, más que generar valor inmediato.

Según un informe de RBC Capital Markets, una prima de entre el 15% y el 30% sobre el precio de las acciones de Glencore a comienzos de enero podría ser suficiente para cerrar el acuerdo y, al mismo tiempo, desalentar una eventual contraoferta de BHP. En ese escenario, la minera anglo-suiza podría ser valorada en hasta 87.000 millones de dólares. Para RBC, la lógica de la operación es estratégica: garantizar acceso a cobre en un momento en que la electrificación global empuja la demanda y la cartera de nuevos proyectos sigue siendo limitada.

La semana pasada, Rio Tinto y Glencore confirmaron que mantienen conversaciones preliminares para una fusión que podría abarcar parte o la totalidad de sus negocios. Entre las alternativas analizadas figura una operación íntegramente en acciones. Al 8 de enero, la capitalización bursátil de Glencore rondaba los 76.000 millones de dólares, mientras que la de Rio Tinto se ubicaba cerca de los 145.000 millones.

“Claramente, el ciclo minero sigue vigente”, señaló el analista de RBC Ben Davis. En su visión, una eventual “GlenTinto” encontraría su momento tras el fuerte repunte del cobre, el aumento de los temores por la escasez de recursos y la mejora del contexto en Argentina. Davis sostuvo que el mercado ya descuenta una oferta firme, a partir de la reacción positiva que mostraron las acciones de ambas compañías desde que se conocieron las negociaciones.

De concretarse, la fusión daría origen a la mayor empresa minera del mundo por valor de mercado, superando a BHP. Además, reforzaría de manera significativa la exposición de Rio Tinto al cobre, un metal clave para la transición energética. En ese sentido, los activos cupríferos de Glencore aparecen como el principal atractivo, entre ellos su participación del 44% en la mina Collahuasi, en Chile, que opera en sociedad con Anglo American y es considerada por los inversores como la joya de la corona del grupo.

Davis estima que Rio podría ofrecer una prima cercana al 27% sobre el precio previo de las acciones de Glencore. En línea con esa expectativa, RBC elevó su precio objetivo a 530 peniques. El viernes, las acciones de Glencore cayeron un 2,6% en Londres, hasta 478,20 peniques, lo que valoró la compañía en unos 56.000 millones de libras (75.000 millones de dólares). En tanto, Rio Tinto subió un 0,7% en la bolsa australiana, alcanzando una capitalización de mercado de unos 144.000 millones de dólares.

El análisis de RBC sugiere que Rio debería mantener una estructura de acuerdo simple, ofertando por todo Glencore, incluido su negocio de carbón, para evitar errores similares a los cometidos por BHP en su fallida aproximación a Anglo American. Aunque Rio se desprendió de sus últimos activos de carbón en 2018, los analistas consideran que una eventual reincorporación de ese negocio no sería un obstáculo insalvable, dado que Glencore ya avanzó en esquemas de separación a través de filiales.

En este escenario, BHP aparece como un potencial actor de fondo. Podría intervenir si la oferta de Rio resulta demasiado baja, aunque los inversores consideran que Rio es el propietario más lógico para los activos de Glencore. Según Davis, BHP probablemente se mantendría al margen salvo que la prima ofrecida sea inferior al 20%, en un contexto en el que ya enfrenta desafíos propios para expandir su cartera de cobre y debería desprenderse de activos de carbón por razones de competencia.

La posibilidad de una megafusión entre Rio Tinto y Glencore refleja las tensiones estructurales del mercado minero global, donde la carrera por asegurar minerales críticos como el cobre redefine estrategias corporativas y podría reconfigurar el mapa de los grandes jugadores del sector.

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