La segunda mayor minera del mundo prevé producir 61.000 toneladas de carbonato de litio equivalente durante 2026, impulsada por la integración de Arcadium Lithium y nuevos proyectos en Argentina, Canadá y Chile.
La corporación minera Rio Tinto reafirmó al litio como el pilar de mayor expansión proyectada dentro de su portafolio global, previendo que su ritmo de crecimiento superará al de sus unidades de negocios tradicionales de cobre y mineral de hierro. La compañía fijó una meta de producción de al menos 61.000 toneladas de carbonato de litio equivalente para el transcurso de 2026, con el objetivo de escalar su capacidad operativa hasta las 200.000 toneladas anuales hacia el año 2028. Este incremento sustancial se sustenta en el desarrollo de sus yacimientos en Argentina y Canadá, sumado a la incorporación de los activos adquiridos tras la compra de la firma Arcadium Lithium.
El responsable de la división de aluminio y litio de la firma, Jérôme Pécresse, detalló que la estrategia corporativa está orientada a consolidar operaciones que sostengan su competitividad en escenarios de precios deprimidos, luego de la contracción que registró el mercado internacional del litio en los últimos dos años debido a un exceso de oferta global. Desde la firma descartaron que la volatilidad financiera actual altere sus planes de inversión o que se evalúen nuevas adquisiciones en el corto plazo, enfocando los recursos en la ejecución e integración de su cartera actual de activos.
La proyección de la minera se apoya en las perspectivas de la demanda estructural de largo plazo. Además del consumo proveniente de la fabricación de vehículos eléctricos, la compañía identificó un incremento en el segmento de sistemas de almacenamiento de energía para redes eléctricas, impulsado por la expansión de las energías renovables y los requerimientos de infraestructura asociados al desarrollo de la inteligencia artificial.
En el plano regional, la estrategia de Rio Tinto incluye una mayor presencia en Chile a través de asociaciones con empresas del Estado para el desarrollo de proyectos basados en tecnologías de extracción directa (DLE). Entre estas iniciativas destacan el proyecto Altoandinos, en cooperación con la Empresa Nacional de Minería (Enami), y el proyecto Maricunga, llevado adelante en sociedad con la Corporación Nacional del Cobre (Codelco), orientados a fortalecer la oferta de este mineral estratégico durante la próxima década.


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