El Gobierno nacional iniciará en enero el proceso de privatización del Belgrano Cargas. El nuevo esquema ferroviario aparece como una pieza clave para reducir costos y escalar el transporte de minerales, con San Juan como uno de los territorios mejor posicionados para capitalizar el cambio.
El Gobierno nacional prevé publicar durante enero el pliego para avanzar con la privatización del Belgrano Cargas, un proceso que podría concluir a mediados de 2026 y que forma parte de una estrategia más amplia de reconfiguración del sistema ferroviario de cargas. En el Ejecutivo destacan que la iniciativa no solo apunta a mejorar el transporte, sino a acompañar el desarrollo de sectores estratégicos, entre ellos la minería, donde San Juan emerge como un actor central.
La privatización del Belgrano Cargas y Logística S.A., aprobada por el Decreto 67/2025, contempla una desintegración vertical del sistema y un esquema de “open access”, que permitirá la participación de múltiples operadores. En la primera etapa, el plan incluye a las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza, mientras que a más largo plazo se evalúa avanzar con el Ferrosur Roca.
El nuevo modelo habilita a que distintas empresas adquieran o concesionen unidades de negocio específicas. Las vías férreas y los inmuebles asociados serán concesionados mediante licitaciones públicas nacionales e internacionales bajo el régimen de obra pública, al igual que los talleres ferroviarios. El material rodante —locomotoras y vagones— será vendido a través de subastas públicas, y los fondos obtenidos se destinarán a una inversión puntual para renovar vías y mejorar tramos con alto volumen y demanda.
Desde el Gobierno aclararon que estas inversiones se concentrarán en los corredores con mayor potencial productivo, en particular en los ramales San Martín y Belgrano. En el primero, se proyecta la renovación de unos 300 kilómetros de vías, mientras que en el Belgrano se prevén mejoras estructurales clave. El pliego también obliga a completar la circunvalación ferroviaria de Santa Fe, una obra considerada estratégica para optimizar el flujo de cargas.
El objetivo oficial es ambicioso: pasar de un esquema en el que el tren transporta apenas el 5% de la carga total a uno cercano al 20% en pocos años. Según estimaciones del Ejecutivo, hacia fines de 2027 el volumen transportado podría duplicarse, siempre que la infraestructura acompañe la demanda de los sectores productivos.
En este punto, la minería aparece como uno de los motores del cambio. San Juan, con proyectos metalíferos en distintas etapas de desarrollo, podría beneficiarse de una logística ferroviaria más eficiente para el traslado de insumos, concentrados y producción a gran escala. Durante una visita a la provincia, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, vinculó de manera directa la expansión de la actividad minera con la necesidad de modernizar el sistema ferroviario, al señalar que la demanda logística del sector puede impulsar nuevas inversiones privadas en infraestructura.
El interés empresario ya comenzó a manifestarse. Un consorcio liderado por Aceitera General Deheza, junto a firmas como ACA, Bunge, Cargill, COFCO y Louis Dreyfus, figura entre los principales candidatos para participar del proceso. A su vez, Grupo México Transportes expresó su intención de invertir hasta USD 3.000 millones, mientras que compañías de Chile y España realizaron sondeos preliminares. En el sector minero, multinacionales como la británica Río Tinto también aparecen entre las firmas atentas al nuevo esquema.
Para el Gobierno, la privatización del Belgrano Cargas puede convertirse en un punto de inflexión para reducir costos logísticos y mejorar la competitividad de la minería argentina. En provincias como San Juan, donde el desarrollo extractivo requiere soluciones de transporte a gran escala, la rehabilitación y modernización ferroviaria se perfila como un factor clave para acompañar el crecimiento del sector y consolidar nuevas inversiones en los próximos años.


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