Funcionarios que responden al Ministerio de Economía, que dirige Axel Kicillof, decidieron congelar en abril los contratos que Enarsa, la empresa estatal de energía, y Cammesa, la administradora del mercado eléctrico, ambas controladas por el Estado, mantenían con la firma Rhasa, de la familia Sambucetti, para el abastecimiento y almacenaje de combustibles destinados a las centrales eléctricas.
Concretamente, Rhasa se encargó hasta hace apenas dos meses de procesar crudo Escalante proveído por Enarsa -se lo compraba a productores del Golfo San Jorge- para obtener parte del fuel oil que utilizan las usinas térmicas. El contrato firmado con Enarsa durante la presidencia de Exequiel Espinosa –con el respaldo del ministro de Planificación, Julio De Vido- incluía cifras millonarias. Según fuentes consultadas por El Inversor Online, la empresa estatal pagaba alrededor de US$ 500.000 millones por mes por el alquiler de la pequeña refinería emplazada en Campana, con capacidad para procesar 6500 barriles diarios de crudo. Es decir, cerca de US$ 11 millones por año.
Rhasa también tenía vigente un contrato con Cammesa por el alquiler de tanques de almacenaiento en el mismo predio, ubicado estratégicamente sobre el puerto de Campana. La situación para la empresa –que en los ´90 debió afrontar varios juicios en la Justicia por evasión fiscal- empezó a complicarse con el ascenso de Kicillof dentro del Gobierno. El actual titular del Palacio de Hacienda puso, primero, un pie en Cammesa (hoy está al frente Esteban Kiper, un hombre de su confianza) y más tarde en Enarsa.
Al poco tiempo, constató la existencia de varias irregularidades en la ejecución de los contratos. En esa lista figuran la falta de auditorías de seguridad en la destilería; el financiamiento, con dinero público, de obras en la planta que no están documentadas a favor de las empresas estatales (se instalaron más de 30 nuevos tanques); y el mal estado de la infraestructura de almacenamiento, que no cuenta con los pretiles (pilotajes) adecuados según el protocolos de seguridad que exige la industria petrolera.