La petrolera brasileña Petrobras venderá más activos en los próximos meses como parte de un plan de desinversiones de 9900 millones de dólares, informó ayer el director financiero de la compañía, Almir Barbassa.
La mayor parte del plan de desinversiones se ejecutará durante lo que queda del año, sostuvo Barbassa, cuando comentó los resultados del segundo trimestre, que fueron difundidos el viernes pasado. «Esperamos un semestre más activo en desinversión», resumió el ejecutivo.
Durante la primera parte del año, la empresa intentó vender una parte sustancial de su negocio en la Argentina, que le compró al grupo Perez Companc en 2003, pero no concretó ese plan.
Tecpetrol, la petrolera del grupo Techint, y la estatizada YPF fueron algunas de las compañías locales que mostraron interés en sumar el paquete de activos en venta. La que llegó más lejos, sin embargo, fue Oil M&S, del empresario patagónico Cristóbal López, muy cercano al Gobierno y a quien Petrobras ya le había vendido una refinería y 360 estaciones de servicio de su red, operación que ahora se sospecha incluyó el pago de comisiones ilegales.
Aunque las negociaciones avanzaron y la propia compañía de López confirmó sus intenciones, Petrobras decidió no venderle la empresa. El 24 de mayo pasado, informó en un comunicado que «la dirección ejecutiva evaluó hoy el resultado de las negociaciones que involucraban esos activos [en la Argentina] y decidió no aprobar la operación de venta a partir de las propuestas recibidas».
En el renglón siguiente aclaró, sin embargo, que «la decisión no cambia su plan de desinversión según lo previsto en su programa de negocios y gestión 2013-2017».
Por otra parte, el ejecutivo señaló que la empresa quiere precios internos del combustible más compatibles con el mercado internacional, para que mejoren sus resultados y garanticen el flujo de caja suficiente para financiar su programa de inversiones.
Petrobras había reportado el viernes una ganancia neta de 6201 millones de reales en el segundo trimestre, por encima de las expectativas de los analistas, gracias a un aumento de la producción de combustibles que se vendió a precios mayores, además de un cambio contable que evitó millonarias pérdidas por la depreciación de la moneda local.
