El metal precioso registró un alza de hasta 3% y superó los 4.850 dólares por onza, en medio del alivio de las tensiones geopolíticas que habían generado preocupaciones inflacionarias en los mercados globales.
El precio del oro al contado experimentó este miércoles su nivel más elevado en tres semanas, impulsado por el acuerdo de suspensión de ataques durante dos semanas entre Estados Unidos e Irán. La tregua temporal calmó los temores sobre el impacto inflacionario que el conflicto en Oriente Medio había generado en las últimas semanas, particularmente a través del encarecimiento del petróleo.
El rally del metal dorado, que prolongó las ganancias de la sesión previa, lo posiciona nuevamente en los niveles observados el 19 de marzo. No obstante, los precios permanecen aproximadamente 9% por debajo de los registrados al inicio de la guerra, mientras el commodity se recupera de su peor desempeño mensual desde 2008.
Edward Meir, analista de Marex, señaló a Reuters que el alto el fuego está tranquilizando a los mercados y aliviando la presión. Según el experto, esto podría ayudar a revertir algunas presiones inflacionarias y abrir la puerta a recortes de tasas por parte de la Reserva Federal, lo cual resulta positivo para el oro.
Sin embargo, tanto Meir como otros analistas advierten sobre la fragilidad de la recuperación actual. El especialista destacó que existen muchos elementos que deben negociarse y que podrían desmoronarse fácilmente, generando una recuperación a corto plazo en todos los mercados, aunque subrayó que todavía no se ha superado la crisis.
Ahmad Assiri, estratega de Pepperstone Group, interpretó el repunte del oro por encima de los 4.800 dólares como una recalibración del riesgo más que un cambio de régimen completo. En una nota citada por Bloomberg, Assiri indicó que el movimiento sugiere que los mercados ahora están descontando una menor probabilidad de una interrupción prolongada, al tiempo que mantienen un descuento significativo en comparación con la situación anterior al conflicto con Irán.
El estratega también advirtió que a corto plazo el oro sigue siendo muy sensible a los acontecimientos políticos. Aunque el alto el fuego actual ofrece un respiro, lo considera condicional y frágil, señalando que cualquier señal de ruptura, especialmente en torno al estrecho de Ormuz, probablemente reintroduciría la volatilidad y el riesgo de caídas.
Las perspectivas a largo plazo para el metal precioso continúan siendo optimistas según diversos analistas, quienes esperan que mantenga su tendencia alcista a medida que disminuyen los riesgos de inflación. Goldman Sachs reiteró recientemente su precio objetivo de 5.400 dólares la onza, lo que representa un potencial de apreciación del 13% respecto a los niveles actuales. Por su parte, Wells Fargo mantiene una postura aún más alcista con un objetivo de 6.300 dólares la onza.
En lo que va de 2026, el oro acumula un avance del 8,5%, con la mayor parte de sus ganancias registradas en enero, cuando el metal precioso repuntó hasta alcanzar un récord de casi 5.600 dólares la onza. La evolución del precio en las próximas semanas dependerá en gran medida del desarrollo del alto el fuego y la estabilidad geopolítica en Oriente Medio.
