Las razones por las que el presidente Mauricio Macri decidió patear el tablero de las telecomunicaciones -a los pocos días de haber asumido- responden no sólo a la necesidad de derrotar a uno de los bastiones kirchneristas representado en la figura de Martín Sabbatella. Según iProfesional, hay más que eso. Tiene que ver con un tema del que poco se habla pero que reviste una importancia trascendental para el nuevo Gobierno. El sector de las telecomunicaciones -pese a las críticas que recibe- invierte en la Argentina mucho más que otros que suelen rankear alto a la hora de captar dólares como, por ejemplo, la industria petrolera. Estas compañías en 2015 generaron ventas en el país nada menos que por $ 120.000 millones. Pero hay más. Las inversiones comprometidas para 2016 por parte de las cinco primeras -que concentran el 80% de los ingresos- escalan por encima de los $ 30.000 millones. Este monto supera con creces el que anualmente viene desembolsando la industria petrolera en la Argentina. Es decir, que cada anuncio que realizan, por pequeño que sea, cobra una alta difusión. Si se repasan los aportes realizados por las principales compañías (YPF, PAE, Chevron) apenas superan los u$s 1.000 millones por año, de acuerdo con lo que cada una de ellas ha informado oficialmente. Un ejemplo es el anuncio efectuado por YPF y Dow, que destinarán u$s 500 millones de manera conjunta para el desarrollo de un bloque de shale gas en Neuquén. Por cierto, su ejecución se hará a lo largo de todo el 2016. El compromiso asumido por estas compañías equivale a apenas un cuarto de lo que Telefónica y Telecom invertirán ese año. O a la mitad de lo que aportarán de manera individual en este lapso.
