El declive operativo responde a una escasez crítica de concentrado de mineral y a cargos de refinación en terreno negativo, pese a que la demanda industrial en sectores como el eléctrico y de vehículos eléctricos registra volúmenes récord.
La escasez de concentrado de cobre y la permanencia de los cargos de tratamiento y refinación (TC/RC) en valores negativos desde el primer trimestre de 2025 forzaron a las fundidoras chinas a recortar su nivel de actividad para evitar mayores pérdidas operativas. El origen del desabastecimiento de materia prima obedece a interrupciones operativas en minas de Latinoamérica, retrasos en proyectos de África y al menor rendimiento por ley de mineral en yacimientos maduros. Debido a que China carece de reservas domésticas suficientes e importa más del 70% del concentrado que requiere, la falta de insumos comprimió los inventarios en la Bolsa de Futuros de Shanghái y en la Bolsa de Metales de Londres.
La contracción del procesamiento en el país asiático —que concentra el 50% de la refinación mundial del metal rojo— impacta de forma directa sobre la cadena de suministro global. Frente a la menor oferta de producto refinado y ante la necesidad de sostener los compromisos de abastecimiento, el mercado prevé un incremento en las importaciones chinas de cobre catódico o semiacabado, escenario que sostiene la volatilidad y los precios elevados en las cotizaciones del LME y del contrato de referencia en COMEX.
En el mercado estadounidense, la menor producción china beneficia los precios realizados de mineras operativas en Arizona como Freeport-McMoRan, que aporta cerca de 1,1 millones de toneladas métricas anuales a nivel consolidado. Sin embargo, la industria norteamericana enfrenta límites operativos locales vinculados a costos energéticos, disponibilidad de agua y regulaciones ambientales. Paralelamente, la clasificación del cobre como mineral de seguridad nacional por parte de la administración estadounidense impulsa incentivos para la producción doméstica y esquemas de compras estratégicas, mientras proyectos de gran escala como Resolution Copper de Rio Tinto continúan supeditados a prolongados procesos de aprobación ambiental.
Los principales países exportadores de concentrado, Chile y Perú —que representan el 27% y el 10% de la oferta global respectivamente—, no disponen de capacidad para cubrir el déficit en el corto plazo. Las operaciones de Codelco continúan condicionadas por la caída en las leyes de mineral que incrementan sus costos por tonelada, al tiempo que la producción en yacimientos peruanos enfrenta restricciones por tensiones sociales locales.
