El sector minero explicó más de la mitad de las ventas externas chilenas el año pasado, impulsado por el fuerte repunte del precio del cobre, mientras la producción se mantuvo estable y la exploración mostró un renovado dinamismo.
La minería volvió a consolidarse como el principal motor exportador de Chile en 2025. De acuerdo con datos oficiales de la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (SUBREI), el sector explicó el 59,1% de las exportaciones totales del país, con retornos por US$63.253 millones y un crecimiento interanual del 12,6%, en un contexto marcado por precios históricamente altos y una producción cuprífera prácticamente estancada.
El desempeño estuvo liderado por los embarques de concentrados de cobre, que alcanzaron los US$36.278 millones y se mantuvieron como el principal producto minero exportado. También aportaron al resultado los envíos de oro, concentrado de molibdeno y carbonato de litio, aunque el cobre continuó siendo el eje central de la canasta minera chilena.
La suba de las exportaciones respondió principalmente al fuerte incremento del precio del cobre. En 2025, el metal rojo registró su mayor alza en 16 años y cerró el período con un precio promedio superior a los US$5,6 por libra, equivalente a US$12.504 por tonelada. En las primeras semanas de 2026, la cotización ronda los US$13.000 por tonelada. Según la firma Crux Investor, la tendencia alcista podría extenderse durante este año debido a un déficit proyectado en los mercados, tras años de subinversión, interrupciones en el suministro y una demanda creciente asociada a la electrificación, los centros de datos y la infraestructura digital.
Este escenario de precios elevados contrasta con una producción de cobre que se mantiene prácticamente estancada. En 2025, Chile —principal proveedor mundial del metal— habría alcanzado un volumen similar al de 2024, en torno a los 5,5 millones de toneladas, afectado por menores niveles productivos en varias operaciones y por un incidente operacional en la mina El Teniente de Codelco, tras un derrumbe subterráneo. Para 2026, se proyecta una producción de 5,6 millones de toneladas, asociada a la normalización de las faenas afectadas.
Entre enero y noviembre de 2025, la producción de cobre mina totalizó 4,87 millones de toneladas, una caída del 1,3% frente a igual período de 2024, según datos de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco). De ese total, 1.162.100 toneladas correspondieron a Codelco, con una leve baja interanual, explicada en gran parte por la menor producción de El Teniente. También influyeron descensos en otras divisiones de la estatal, como Gabriela Mistral y Andina, aunque estos fueron parcialmente compensados por el fuerte incremento registrado en El Salvador, tras mejoras operativas y la puesta en marcha del proyecto Rajo Inca.
En el segmento privado, Escondida, operada por BHP, amplió su liderazgo con una producción de 1,23 millones de toneladas entre enero y noviembre de 2025, un aumento del 7,8% interanual. Capstone Copper mostró uno de los mayores saltos productivos, al alcanzar 141.300 toneladas frente a las 89.800 del año previo. También se registraron alzas en Sierra Gorda y en Centinela, en su área de sulfuros. En contrapartida, varias operaciones mostraron caídas, entre ellas Collahuasi, Los Pelambres, Quebrada Blanca y Anglo American Sur, en muchos casos asociadas al envejecimiento de los yacimientos y a menores leyes minerales.
Pese a este contexto productivo desafiante, Chile mantuvo su atractivo como destino para la exploración minera. En 2025, el país ocupó el cuarto lugar a nivel mundial en presupuesto de exploración, detrás de Canadá, Australia y Estados Unidos, con una participación del 7,1% y una inversión estimada en US$874,7 millones, lo que representó un aumento de más de US$80 millones respecto de 2024. En América Latina, Chile se posicionó como el principal receptor de estos fondos.
Del total invertido, el 76% se destinó a proyectos de cobre, seguido por oro y litio, abarcando exploración inicial, avanzada y brownfield en minas en operación. El portafolio nacional alcanzó los 235 prospectos y proyectos, con la incorporación de once nuevos actores durante el año. Según referentes del sector, el interés se sustenta en la favorable geología del país, la existencia de distritos mineros consolidados y una infraestructura que respalda el desarrollo de proyectos, aunque advierten que una mayor certeza regulatoria será clave para sostener este impulso en el mediano plazo.


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