El anuncio de la baja del 5% del precio de los combustibles desde el 1 de enero, promocionado hasta por la presidenta Cristina Kirchner como algo único, duró poco. Todas las empresas aumentaron 0,8% el precio en los surtidores. Según consignó el portal iProfesional, la inflación, la suba permanente de costos y la necesidad de YPF de seguir recaudando para invertir en más producción petrolera terminaron con el sueño de que algún precio en la Argentina puede bajar. El aumento lo verificó la señal de noticias TN en la estación de YPF de la esquina de las calles 7 y 32 en La Plata. Un empleado cambiaba el cartel del valor del litro de la nafta súper desde $ 11,55 hasta $11,64. Los combustibles en esa ciudad son más baratos por la cercanía con la refinería de Ensenada y, en consecuencia, los menores costos de transporte. Según confirmaron fuentes del sector petrolero, las empresas cedieron a la presión del ministerio de Economía de bajar los precios un 5% a partir del 1 de enero a cambio de rebajas de hasta 20% en los impuestos que se cobran en el litro de las naftas. El barril de petróleo cayó 57% entre junio y enero de este año. Este ajuste en los ingresos de las petroleras cambió el negocio en un país en el que la producción de petróleo y gas cae desde hace 10 años ininterrumpidamente. Las empresas empezaron a mencionar la palabra ajuste, la quita de algunos privilegios para los trabajadores del sector y plantearon la mesura para las paritarias de este año. Las provincias y el gobierno, ante el temor de que caiga aún más la producción, anunciaron una serie de medidas.
