El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), vigente desde agosto de 2024, es clave para la competitividad del sector minero argentino. Sin embargo, Deloitte alerta que la principal amenaza no es fiscal, sino la insuficiente infraestructura que limita la atracción de capitales y pone en riesgo inversiones por más de 54 mil millones de dólares frente a países vecinos como Chile y Perú.
La consultora Deloitte publicó un informe de seguimiento que destaca la importancia del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), vigente desde agosto de 2024, como un instrumento fundamental para potenciar la inversión en minería en Argentina. Según el reporte, el marco normativo ha generado expectativas de proyectos por más de 16 mil millones de dólares a junio de 2025, con una proyección a mediano y largo plazo de alcanzar los 31,9 y 54 mil millones de dólares, respectivamente.
El análisis revela que, aunque la implementación inicial del RIGI ha sido limitada a algunos proyectos, existe un consenso entre consultoras y el empresariado de que este régimen es imprescindible para atraer capitales de gran envergadura. Los sectores con mayor concentración de anuncios de inversión son Energía, Recursos Naturales e Industria, destacándose Petróleo y Gas con US$23 mil millones, Minería con US$15,4 mil millones y Alimentación y Bebidas con US$2,2 mil millones.
No obstante, a pesar de estos avances regulatorios, Deloitte advierte que el principal obstáculo para la minería argentina no es la carga fiscal, sino la brecha crítica en infraestructura. La insuficiencia en caminos, puertos y sistemas logísticos incrementa los costos operativos y limita la competitividad del país frente a Chile y Perú, donde la infraestructura minera consolidada y moderna favorece una mayor atracción de inversiones.
El informe subraya que la presión fiscal efectiva sobre los proyectos en Argentina oscila entre el 38% y el 40% de las utilidades, similar a la de sus competidores regionales cuando se cuenta con el respaldo del RIGI. Además, la presencia de tributos distorsivos, como el impuesto al cheque, impacta negativamente en la rentabilidad y la viabilidad de los proyectos en etapas previas a la producción.
Rodrigo Beltranu, socio de Deloitte, enfatiza que el valor del RIGI radica en la previsibilidad regulatoria y fiscal a largo plazo, que proporciona estabilidad y seguridad jurídica para los inversores. Esta certidumbre, superior a 20 años, es uno de los principales atractivos para el capital extranjero, especialmente en un escenario donde la competencia en minerales estratégicos como cobre, litio, oro y plata es cada vez mayor.
El informe concluye que, si bien Argentina mantiene un nivel de carga fiscal comparable con Chile y Perú, su mayor desafío radica en cerrar la brecha de infraestructura y mejorar las condiciones operativas. Sin estos avances, el país corre el riesgo de perder competitividad y de no aprovechar plenamente las oportunidades que ofrece el nuevo marco normativo, poniendo en peligro inversiones que superan los US$54.000 millones.


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