Crisis cambiaria: los dólares de la soja tendrán un efecto reducido por las importaciones de energía

La principal batalla que libra en estos días el Gobierno, el control de la corrida cambiaria que merma las reservas internacionales del Banco Central (BCRA), encuentra  un límite en la política energética. La  llegada de la cosecha es vista como la panacea que, de una buena vez por todas, va a sacar a la autoridad monetaria de las malas y devolver el vigor perdido a sus arcas, pero pero la época de mayor entrada de sojadólares al país  es –al mismo tiempo- la de  mayor salida  de petrodólares. El ataque al déficit comercial energético es clave.

El Gobierno confía en que una astuta jugada de Juan Carlos Fábrega, el titular del BCRA, lo llevará sin sobresaltos cambiario hasta bien entrado el segundo trimestre del año, momento en que la cosecha borrará todos los problemas  monetarios. Fábrega desempolvó a principios de febrero una vieja norma  de 2003 que impone a la exposición a moneda extranjera de los bancos un límite del  30% de su patrimonio. Con un sistema financiero que, en noviembre, promediaba una exposición del 62% a títulos nominados en divisas, contratos a futuro y billetes contantes y sonantes, el jefe del Central se garantizó una inyección de u$s 2.500 millones para los próximos cuatro meses (más  u$s 4.500 millones en contratos futuros).

Un acuerdo con las principales cerealeras para que  liquiden u$s 2.000 millones en el segundo mes del año complementó esa medida.

El puente a la cosecha, entonces, está tendido. Pero  al final del puente puede  haber una trampa. “La estacionalidad de las liquidaciones de las exportaciones agrícolas no es demasiado diferente a la de las importaciones de combustibles. En consecuencia, si bien a partir del otoño aumentará la oferta de dólares sojeros, también subirá la salida de divisas para cancelar las compras energéticas, con lo que la mejora neta del balance cambiario no será significativa”, señaló en un informe reciente el economista especializado en política monetaria Federico Muñoz.

Según calcula el estudio conducido por Muñoz, entre 2011 y 2013 la oferta de divisas por liquidaciones de exportaciones agropecuarias creció un promedio de u$s 1.300 millones mes entre el primer y segundo trimestre de cada año. En los mismos plazos, las importaciones de combustibles demandaron en promedio u$s 650 millones al mes: la mayor oferta de divisas  a la que apuesta el Gobierno, entonces, queda reducida a apenas unos u$s 700 millones más al mes.

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