La autoridad de libre competencia de Chile destrabó el acuerdo que coordinará las dos faenas contiguas. El proyecto prevé sumar 2,7 millones de toneladas de cobre en 21 años y reducir costos en un 15%.
En un movimiento estratégico para la minería sudamericana, la autoridad chilena de libre competencia otorgó este miércoles la aprobación regulatoria al plan de explotación conjunta entre la estatal Codelco y la multinacional Anglo American. La decisión acelera el acuerdo firmado en septiembre de 2025 para optimizar las operaciones de Andina y Los Bronces, dos de los yacimientos más importantes de la cordillera central.
Un modelo de colaboración sin precedentes
A diferencia de una fusión tradicional, el corazón de este plan radica en la coordinación operativa. Ambas compañías mantendrán la propiedad de sus concesiones, plantas y activos, pero crearán una nueva empresa compartida para ordenar la ejecución del plan y maximizar la capacidad de procesamiento instalada.
Este diseño permite a Codelco extraer mayor valor de sus activos contiguos sin ceder la propiedad estatal sobre los recursos estratégicos, un punto de alta sensibilidad política y social en Chile.
Las cifras de un gigante global
El mercado ha seguido de cerca este expediente debido a las proyecciones de escala que promete el distrito:
- Producción incremental: Se estima sumar 2,7 millones de toneladas de cobre fino durante un periodo de 21 años.
- Eficiencia de costos: El plan apunta a reducir los costos unitarios en aproximadamente un 15%.
- Valor económico: Se espera generar un Valor Presente Neto (VPN) de al menos US$ 5.000 millones antes de impuestos, a repartir en partes iguales entre ambos socios.
- Relevancia mundial: El complejo Andina-Los Bronces reúne cerca del 2% de las reservas globales de cobre. Con la producción combinada, el distrito se posicionaría entre los cinco mayores centros productores del mundo.
Productividad sobre infraestructura existente
La alianza se presenta como un modelo de minería «brownfield», donde la prioridad no es la construcción de megaproyectos desde cero, sino el uso inteligente de la infraestructura ya instalada. Anglo American y Codelco, que han convivido en la zona por más de 47 años, buscan liberar cobre adicional con un capital incremental acotado, lo que reduce la incertidumbre constructiva y el riesgo financiero.
Para Codelco, este pacto es una vía para aumentar la productividad sin lanzarse a una carrera de inversiones gigantescas, mientras que para Anglo American reafirma al cobre como el eje central de su estrategia de crecimiento global.
El desafío ambiental y territorial
Pese al visto bueno de libre competencia —que ya había sido otorgado previamente en China, Brasil y Corea del Sur—, el proyecto enfrenta ahora su filtro más exigente: la permisología ambiental y el diálogo con las comunidades locales.
Ubicadas a más de 3.000 metros de altura y cerca de las cabeceras de los ríos Olivares y Colorado, las faenas deberán demostrar que la mayor eficiencia operativa no comprometerá los ecosistemas altoandinos ni el recurso hídrico. Codelco y Anglo American han ratificado su compromiso de respetar los estándares vigentes y dar prioridad a la biodiversidad en una geografía de alta sensibilidad.
De cumplirse los plazos previstos, los permisos definitivos llegarían en 2030, consolidando a este distrito como un referente regional de colaboración público-privada y eficiencia industrial en la transición energética global.


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