Luego de que el secretario de Minería, Jorge Mayoral, pidiera que Chile se “ponga los pantalones” para destrabar el proyecto minero, desde el país vecino respondieron que esperarán a que se resuelvan los litigios en curso por problemas sociales y ambientales.
La construcción del yacimiento minero de la canadiense Barrick está paralizado por decisión de la justicia chilena y el regulador ambiental de ese país hasta que se construyan varias obras contempladas en el permiso del proyecto.
A mediados de julio, la Corte de Apelaciones de Copiapó, en el norte de Chile, ratificó la paralización de las obras mientras no se cumplan las medidas medioambientales estipuladas en la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) de 2006, según consignó Clarín.
El tribunal, que aceptó un recurso de protección interpuesto en septiembre de 2012 por comunidades diaguitas, aseguró que la falta de medidas de mitigación ambiental «afectaron gravemente los recursos hídricos» de la zona.
En este escenario, la ministra de Minería chilena, Aurora Williams, afirmó que «los proyectos en Chile se evalúan objetivamente y por eso vamos a respetar a la autoridad ambiental y la institucionalidad».
Aunque las obras del lado chileno están paralizadas, continúan en el lado argentino, aunque el calendario de construcción fue modificado por la situación financiera de la compañía.