En un encuentro de petroleros en Houston, el titular de Chevron se refirió a las inversiones en la Argentina y adelantó que esta semana habrá novedades respecto de la asociación con YPF. La empresa obtuvo un fallo favorable en su disputa por contaminación en Ecuador.
“Vaca Muerta es una de las áreas petroleras más promisorias del mundo”, afirmó ayer el CEO de Chevron, John Watson. El presidente de la multinacional petrolera sostuvo que esta semana se conocerán nuevos detalles sobre sus “planes de perforación en la Argentina”. La empresa desembolsó alrededor de 1000 millones de dólares que ya fueron ejecutados en su totalidad para poner en marcha el proyecto piloto de Vaca Muerta, pero el acuerdo original estipulaba la posibilidad de extender la inversión hasta 5000 millones de dólares. El optimismo de Watson coincidió con la difusión de un fallo favorable para su compañía de los tribunales de Nueva York, que se pronunciaron en la prolongada disputa que la empresa sostiene con los afectados por contaminación en una región amazónica de Ecuador. Asimismo, el acuerdo entre el gobierno argentino y Repsol por la expropiación del 51 por ciento de las acciones de YPF redundó en la terminación de las demandas iniciadas por los españoles contra Chevron.
Las declaraciones del directivo petrolero norteamericano fueron realizadas en un tradicional evento del sector en Houston, organizado por la consultora IHS-CERA. El titular de YPF, Miguel Galuccio, también participó del encuentro. El funcionario argentino mantuvo en esa conferencia reuniones con los referentes de algunas de las petroleras más importantes del mundo para avanzar en nuevas asociaciones que permitan acelerar la explotación de los yacimientos de hidrocarburos no convencionales del país que se sumen a los firmados con Chevron, Petronas, Dow Argentina y Pampa Energía (ver aparte). Además existen negociaciones para alcanzar un memorando de entendimiento con Pemex y, según afirman desde el Ministerio de Economía, reactivar el acuerdo con la petrolera Bridas.
Ayer, la Justicia federal de Nueva York validó el cuestionamiento de la multinacional norteamericana al fallo por contaminación en Ecuador, al afirmar que la condena de las cortes de ese país, obligándola a pagar indemnizaciones por 9500 millones de dólares, se logró por métodos “corruptos”.