El secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero, presentó durante la CESCO Week en Chile la hoja de ruta para la reactivación cuprífera nacional, destacando una serie de proyectos estratégicos que prometen posicionar al país como un actor relevante en el mercado global del metal rojo.
Argentina se prepara para transformar su matriz minera en los próximos años, con un cronograma de puesta en marcha de yacimientos de cobre que busca capitalizar el potencial geológico del país. Durante la Conferencia de Países Líderes del Cobre, desarrollada en el marco de la CESCO Week en Santiago, el secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero, trazó la línea de tiempo que marcará el resurgimiento de la industria cuprífera nacional.
Cronograma de reactivación y producción
El plan oficial contempla una secuencia de hitos que se extenderá desde 2028 hasta el final de la década, basados en la puesta en marcha de yacimientos clave:
- 2028: Reactivación de Alumbrera. La histórica mina catamarqueña, que fue durante dos décadas la única explotación de cobre de clase mundial en el país, volverá al centro de la escena. Según las proyecciones, el proyecto se encuentra en una fase subterránea que estima una producción total de 75.000 toneladas, con una operatividad prevista de tres a cuatro años.
- 2029: Entrada en operación de Los Azules y San Jorge. El Gobierno nacional mantiene altas expectativas para este año, con la integración de estos dos proyectos al mapa de producción cuprífera, consolidando la capacidad extractiva regional.
- 2030: El hito de Vicuña. Este proyecto es la pieza central de la estrategia nacional. Con una inversión estimada en 17.000 millones de dólares, se proyecta como una de las cinco minas de cobre más grandes del mundo, marcando un antes y un después para la minería argentina.
Pilares para el desarrollo del sector
El impulso a esta agenda se apoya en medidas estructurales que el Ejecutivo busca consolidar para atraer capitales y garantizar la viabilidad de las operaciones. El secretario Lucero hizo hincapié en el impacto esperado del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y en la necesaria reforma a la Ley de Glaciares.
Estas modificaciones buscan brindar la certidumbre jurídica y el marco operativo necesarios para que la Argentina deje de ser una promesa y pase a ser, en el corto plazo, un productor y exportador relevante de cobre a nivel global. Con estos proyectos en marcha, la administración nacional apunta a que la minería se convierta en uno de los motores fundamentales de crecimiento y generación de divisas para el país hacia el año 2030.
