La relajación de las presiones inflacionarias y un dólar más débil impulsaron la cotización del activo de refugio, que registró avances de hasta el 2% durante la jornada de este martes.
El mercado del oro retomó su tendencia alcista este martes 10 de marzo, impulsado por un recorte en el temor a nuevos impulsos inflacionarios y un alivio en los rendimientos del Tesoro de Estados Unidos. Tras una apertura en Europa con alzas cercanas al 1%, el metal precioso aceleró su avance durante la sesión estadounidense hasta aproximarse a un incremento del 2%.
El movimiento de precios fue significativo. El oro al contado se ubicó inicialmente en 5,189.24 dólares por onza, para luego escalar hasta los 5,231.79 dólares, según reportes de Reuters. En sintonía, los futuros de abril en Estados Unidos mostraron una trayectoria ascendente, pasando de 5,199.70 a 5,242.10 dólares. Esta secuencia refleja un mercado que busca protección, apoyado en una expectativa de política monetaria menos restrictiva por parte de la Reserva Federal (Fed).
El factor petróleo y la geopolítica
El detonante inmediato de este repunte fue el repliegue en los precios del crudo. Declaraciones de Donald Trump sobre una posible resolución pronta de la guerra en Oriente Medio redujeron el nerviosismo por interrupciones en el suministro. Aunque en el terreno no se perciben señales claras de distensión en Teherán, el mercado optó por aliviar el miedo inflacionario sin descartar por completo el riesgo geopolítico.
Este matiz resultó clave para el metal dorado. La caída del petróleo no solo relaja la inflación, sino que abre espacio para que las tasas de interés no suban con agresividad. Actualmente, la debilidad del dólar —que vuelve al oro más accesible para compradores con otras divisas— y el descenso en el rendimiento de los bonos a 10 años actúan como soportes directos, al reducir el costo de oportunidad de mantener un activo que no paga cupón.
Fundamentos sólidos tras un 2025 histórico
El repunte actual no es un evento aislado. Según datos del World Gold Council, el 2025 fue un año excepcional donde la demanda superó las 5,000 toneladas por primera vez y el precio marcó 53 máximos históricos. Este vigor estructural se apoya en:
- Producción récord: La oferta minera mundial alcanzó un estimado de 3,672 toneladas.
- Inversión institucional: Los ETF respaldados por oro sumaron 801 toneladas.
- Compras oficiales: Los bancos centrales adquirieron 863 toneladas durante el último año.
Además, analistas como Ricardo Evangelista destacan que la estabilización de las bolsas de valores ha dado un respiro técnico al metal, evitando ventas forzadas por necesidades de liquidez y permitiendo que el activo refleje mejor sus fundamentos.
Impacto en la industria y próximos pasos
Para el sector minero, un precio firme del oro mejora los márgenes operativos y facilita el financiamiento de proyectos de exploración y expansión, beneficiando a toda la cadena de valor, desde refinerías hasta contratistas. No obstante, las empresas mantienen cautela ante la inflación de insumos y los marcos regulatorios.
La atención de los inversionistas se desplaza ahora hacia Washington. La publicación del Índice de Precios al Consumidor (CPI) el 11 de marzo y del PCE el 13 de marzo serán determinantes. Estos datos definirán si el oro conserva sus argumentos para mantenerse cerca de máximos o si, ante una sorpresa inflacionaria al alza, el dólar y los rendimientos recuperan terreno presionando al metal a la baja. Por ahora, la Reserva Federal apunta a mantener las tasas sin cambios en su próxima reunión del 17 y 18 de marzo.


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