Bajo el paraguas de la emergencia energética, el nuevo titular de la empresa estatal Enarsa, Hugo Balboa, ha comenzado delinear dos movidas para reforzar el suministro eléctrico que, a priori, prometen sacudir el tablero y desatar alguna que otra polémica. Según LPO, la primera jugada que tiene en carpeta la flamante conducción de Enarsa apunta a cerrar un acuerdo comercial para empezar a importar gas desde Chile. Se destinaría a compensar la falta de crecimiento de la producción gasífera local y la suba de la demanda que se espera para 2016. Ese suministro externo se sumaría a las actuales importaciones de gas de Bolivia -que Evo Morales amenaza con cortar por las facturas impagas que dejó la gestión K- y a los barcos de GNL que llegan a Bahía Blanca y Escobar. La segunda medida en las gateras es el reflotamiento de la licitación de las pequeñas y medianas usinas térmicas que forman parte del plan de “Generación de Energía Eléctrica Distribuida” (GEED). Se trata del programa GEED VIII que no alcanzó a poner en marcha la anterior administración de Enarsa y que busca incorporar unos 1.000 megawatts de potencia para cubrir los puntos críticos de abastecimiento eléctrico que se registran en la región metropolitana, el interior bonaerense, Santa Fe, Córdoba y el NEA. En lo que respecta a los negocios con Chile, Balboa -tras obtener el visto bueno del ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren- inició los primeros sondeos con representantes trasandinos para poder importar gas natural por los gasoductos binacionales del NOA.
