La firma china Zijin-Liex, operadora del proyecto de litio Tres Quebradas en Catamarca, enfrentó reclamos de empresarios y representantes de la comunidad de Fiambalá durante un encuentro mediado por el gobernador Raúl Jalil, donde se denunció la escasa contratación de mano de obra y proveedores locales —llegando a importar insumos básicos como papel higiénico desde China—, junto a cuestionamientos ambientales y el impacto de los altos costos de energía en los comercios de la zona.
Como resultado, la empresa accedió a designar un interlocutor permanente y a concretar una parte de sus compras en la región, mientras se agendaron nuevas reuniones con entidades financieras para abordar el acceso al crédito.
El presidente de la Cámara Económica de Fiambalá, Mario Mamaní, detalló que en la reunión se reiteró la necesidad de priorizar el compre local y la contratación de residentes genuinos de la ciudad, advirtiendo que la actual dinámica limita el desarrollo económico de la zona. Según explicó, la compañía importa directamente desde China la mayoría de los insumos, desde artículos de higiene y ropa hasta material de librería, utilizando contenedores cargados desde el país asiático, lo cual genera malestar entre comerciantes y prestadores de servicios locales.
Respecto al empleo, Mamaní indicó que de una plantilla total que ronda entre 620 y 630 trabajadores, aproximadamente 325 serían del departamento, aunque advirtió que muchos puestos no son ocupados por residentes genuinos de Fiambalá, lo cual reduce el impacto positivo esperado en la comunidad. Además, planteó las dificultades estructurales que enfrentan los pequeños empresarios para acceder a créditos, describiendo las condiciones actuales como inaccesibles debido a los requisitos exigidos por entidades financieras, lo que limita su capacidad de crecimiento e inserción como proveedores del sector minero.
Otro eje crítico abordado fue el costo de la energía eléctrica, que para un comercio promedio alcanza entre 600 mil y 700 mil pesos mensuales, mientras que en rubros como carnicerías puede superar el millón de pesos. Este escenario, advirtió el dirigente, ya genera cierres de negocios y pone en riesgo la continuidad de otras actividades económicas locales. Durante el encuentro también se mencionaron cuestiones ambientales y episodios recientes vinculados al transporte de salmuera, aunque Mamaní aclaró que el principal foco de preocupación comunitaria sigue siendo la falta de desarrollo económico visible en la ciudad pese a los años de actividad minera.
Como resultado de la mediación, se designó un interlocutor para mantener contacto permanente entre la empresa y los actores locales, y la compañía finalmente accedió a que una parte de las compras se realice en la zona. En los próximos días se llevarán a cabo nuevas reuniones con organismos y entidades financieras, mientras que representantes de Fiambalá participarán en una exposición minera en San Juan. Mamaní expresó una expectativa cautelosa, señalando que por el momento la empresa está escuchando los reclamos y que la expectativa está puesta en que los compromisos asumidos se traduzcan en cambios concretos en el corto plazo.
