La Casa de Bello impulsa soluciones tecnológicas para la minería sustentable y la gestión hidroclimática del país, en el marco de la convocatoria Tecnologías Avanzadas 2025.
La Universidad de Chile se posiciona nuevamente a la vanguardia de la investigación aplicada, tras ser adjudicada en la reciente convocatoria de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). La institución liderará dos proyectos estratégicos en minería y monitoreo climático, que buscan fortalecer la innovación y la capacidad tecnológica del país frente a desafíos ambientales y productivos.
Desde la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM), el centro avanzado de tecnología para la minería (AMTC) será el principal impulsor de la iniciativa “CuPEx+”, que apunta a mejorar la valorización de depósitos de cobre singulares mediante una tecnología móvil, eficiente y de bajo costo. La investigadora Lorena Barros explica que este sistema contempla un proceso integrado de membranas para tratar soluciones ricas en lixiviación de cobre y producir cristales de sulfato de cobre de forma económica y transportable, reduciendo significativamente los costos operativos en comparación con los métodos tradicionales.
El proyecto busca validar en laboratorio un proceso que combina la extracción por solvente (SX) con cristalización asistida por membranas, con el objetivo de que, en una segunda etapa, se desarrolle un prototipo semiindustrial. La meta es que las instalaciones sean al menos un 50% más pequeñas y que la eficiencia de recuperación de cobre supere el 90%, contribuyendo a potenciar la pequeña minería y optimizar recursos en el país. La iniciativa cuenta con un financiamiento de hasta 660 millones de pesos y un plazo de ejecución de cuatro años.
Por otro lado, en el ámbito del monitoreo y gestión ambiental, el climatólogo Juan Pablo Boiser liderará el proyecto “Sistema Integrado de Clima y Agua”. Este servicio hidroclimático avanzado tiene como finalidad ofrecer estimaciones precisas y consistentes de variables atmosféricas como precipitaciones, temperaturas y humedad, además de nieve y otros indicadores, con una resolución espacial mejorada respecto al sistema actual, que opera a 5 km.
El objetivo es optimizar el monitoreo para facilitar alertas tempranas, mejorar la planificación y fortalecer la toma de decisiones en ámbitos como la infraestructura, la agricultura y la gestión de recursos hídricos. El sistema buscará también reducir las brechas de información en la hidroclimatología chilena y potenciar su acceso y utilidad para distintos usuarios, desde la comunidad académica hasta el público general. Para ello, contará con un equipo multidisciplinario y la colaboración de instituciones nacionales e internacionales, con un financiamiento máximo similar a los otros proyectos.
Estas iniciativas forman parte de la segunda fase del concurso Tecnologías Avanzadas de ANID, que en 2025 seleccionó 11 proyectos con el objetivo de acelerar la transferencia tecnológica y el desarrollo de productos y servicios con potencial de escalamiento. La convocatoria apunta a enfrentar desafíos estratégicos del país, como la descarbonización, la resiliencia ante el cambio climático, la seguridad hídrica y la transformación digital, promoviendo soluciones innovadoras que aporten al crecimiento sustentable y a la protección del medio ambiente.
Con estos proyectos, la Universidad de Chile reafirma su compromiso de potenciar la innovación tecnológica en áreas clave para el desarrollo nacional, poniendo la ciencia al servicio de la minería eficiente y de la gestión ambiental inteligente.
