Tras los idas y vueltas, Barrick designó a un argentino para conducir Pascua-Lama

Preocupa a los proveedores la baja del 20% de la mano de obra contratada

Guillermo Caló fue designado como gerente general de Barrick en la Argentina. Estará a cargo de la reestructuración de Pascua-Lama, que por la suspensión de las obras en Chile ingresará en producción en 2016, dos años más tarde de lo previsto.

Guillermo Caló, gerente general de Barrick en la Argentina
Guillermo Caló, gerente general de Barrick en la Argentina

Con la designación de Guillermo Caló como nuevo gerente general de Barrick en la Argentina, a fines de julio, la minera canadiense puso en marcha la reestructuración de Pascua-Lama obligada por la suspensión de la construcción del megaproyecto en territorio chileno.
Caló integró el board de Barrick hasta que la Corte de Copiapó interrumpió las obras del otro lado de la Cordillera al hacer lugar a una denuncia medioambiental presentada por comunidades indígenas de la región. A raíz del conflicto, Caló presentó la renuncia a la presidencia de Barrick en Sudamérica, al igual que otros altos directivos de la minera en Chile.
Sin embargo, en Canadá interpretaron que Caló, un ingeniero en Sistemas formado en el país, estaba exento de los errores cometidos durante la construcción de Pascua-Lama. Por ello decidieron renovarle el crédito con este nuevo nombramiento. Caló es, de hecho, un hombre de confianza de Jamie Sokalsky, CEO de Barrick.
El directivo se enfocará ahora en la reestructuración del proyecto, valuado en más de u$s 8.500 millones, que ingresará en producción en 2016, dos años más tarde de lo previsto, luego de que la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) de Chile ordenara la suspensión de obras que no se concreten en el área medioambiental.
Por ese motivo, Barrick deberá recudir la intensidad de las obras de construcción del lado argentino, donde hasta ahora operaban cerca de 11.000 trabajadores. Según comentaron allegados a la gobernación de San Juan, a cargo de José Luis Gioja, la mano de obra contratada por Barrick se retraerá un 20%. “Planea continuar la construcción con 8.500 operarios”, precisó un colaborador de Gioja.
Para evitar que los despidos decanten en un conflicto social, se creó un Comité de Seguimiento, una especie de mesa tripartita que componen el Ministerio de Minería de la provincia, Barrick y la desarrolladora del proyecto, la UTE Fluor-Techint.

Transición ordenada

El objetivo oficial es que se pierda la menor cantidad de mano de obra sanjuanina. También alzaron la voz para ser parte de este Comité la Casemi (Cámara de Servicios Mineros), la delegación local de la Cámara de la Construcción Argentina y la Cámara Minera de San Juan.
Rápido de reflejos, el primer mandatario local salió a anunciar una batería de obras domésticas –entre ellas, el barrio más grande la provincia, cuya construcción fue licitada en julio– que apuntan a absorber la gente que quede afuera del megaproyecto minero. Jaime Bergé, presidente de la Cámara Minera, dijo que “el Gobierno deberá mantener esas fuentes de trabajo por al menos dos años, tiempo que se ha comunicado demandarán las obras del lado chileno”.
En tanto, desde las cámaras provinciales que reúnen a los proveedores –nucleados en Casemi y en CEPSM– evitan hablar de la cantidad de despidos y, hoy por hoy, debaten si finalmente se abrirá el juego para las empresas locales, en virtud de que se acabó la vorágine por terminar la construcción a mediados de 2014 y ese plazo se extendió dos años. “Con más tiempo, como el que va a haber ahora, podemos estar a la altura de las circunstancias de un proyecto de esta envergadura”, repite una y otra vez Juan José Igualada, presidente de la Casemi.  ›|‹

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Fallo aliviador

La justicia chilena rechazó a mediados de julio el pedido de un grupo de comunidades diaguitas de paralizar en forma indefinida y definitivamente el proyecto binacional Pascua-Lama por denuncias de contaminación medioambiental.
La Corte de Apelaciones de Copiapó, en la región de Atacama, dejó entrever que “se desechará el requerimiento por no encontrar en tal solicitud asidero fáctico y jurídico”.
En paralelo, la justicia chilena descartó que exista contaminación de agua, una de las denuncias presentadas por los representantes aborígenes. “No consta en el expediente el hecho de haberse encontrado la presencia de algún contaminante que afecte los objetivos de protección fijados”, aseveró.
Aun así, los jueces de Copiapó ordenaron a Barrick “mantener paralizada la construcción” de Pascua, el lado chileno de Pascua-Lama, “hasta que se adopten todas las medidas para el adecuado funcionamiento del sistema de manejo de aguas”.

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