Shell, Petrobras, Oil y Axion aumentaron ayer los precios de sus combustibles en todo el país. Así, imitaron el ejemplo de YPF, dueña del 55% del mercado, que en la madrugada de ayer había retocado 4,5% en promedio sus precios. Se trata de una dinámica habitual en el mercado petrolero: cuando una compañía retoca sus pizarras, las demás la siguen para no absorber una mayor parte de la demanda ni perder rentabilidad.
Horas después del cierre de los comicios, la petrolera que maneja Miguel Galuccio aplicó el mayor aumento del año.
En parte, eso se debió a que la última suba había sido de 2,5% el día después de la PASO. Luego, el Gobierno decidió postergar los aumentos para no irritar los ánimos durante el período proselitista.
Desde ayer, el litro de nafta súper de YPF pasó de $ 12,45 a $ 13,01 en la ciudad de Buenos Aires; la premium, de $ 14,03 a $ 14,65; el gasoil, de $ 11,32 a $ 11,82, y el euro, de $ 12,97 a 13,54 pesos.
En enero, el precio de la nafta súper de YPF en la ciudad de Buenos Aires era de $ 11,31 por litro, por lo que el incremento en el año será cercano al 15%. Así lo consignó La Nación.
El aumento de los combustibles es el resultado de un acuerdo tácito entre el sector y el ministro de Economía, Axel Kicillof, en diciembre del año pasado. En medio de la caída internacional del precio del crudo, las empresas y el Gobierno acordaron trasladar esa baja parcialmente al mercado argentino, algo que se tradujo en una rebaja de los valores de los combustibles en enero. Luego volvieron a aumentar.