La minera reportó un crecimiento en cobre y mineral de hierro durante el cuarto trimestre, mientras el mercado sigue de cerca sus conversaciones para una posible adquisición con la compañía suiza.
La producción de cobre de Rio Tinto creció un 5% interanual en el cuarto trimestre, impulsada principalmente por el fuerte avance del proyecto subterráneo de Oyu Tolgoi en Mongolia, que logró compensar con holgura la caída de la producción en Escondida, la mina de cobre más grande del mundo.
El cobre representó aproximadamente una cuarta parte de las ganancias semestrales del grupo, todavía por detrás del mineral de hierro en términos de rentabilidad, pero central para sus planes de crecimiento de largo plazo y para el contexto estratégico de sus actuales negociaciones de adquisición con Glencore. Rio Tinto tiene plazo hasta el 5 de febrero para presentar una oferta firme o retirarse de la operación.
“Rio Tinto cerró el año con un sólido desempeño en materias primas clave, incluyendo un aumento de más del 4% en el mineral de hierro de Pilbara en el cuarto trimestre respecto a nuestra estimación, un récord trimestral y un aumento del 4% en el cobre”, señaló Alexander Pearce, analista de BMO Capital Markets. No obstante, destacó que la atención de corto plazo sigue enfocada en la posible fusión con Glencore.
Las normas estrictas de adquisición del Reino Unido limitaron las menciones directas a Glencore en el informe de producción de Rio, aunque la influencia de la minera suiza atraviesa el escenario corporativo, en medio de negociaciones sobre valuación, liderazgo, estructura societaria y composición de activos.
Entre las alternativas analizadas figura una escisión de los activos de carbón, potencialmente mediante un vehículo australiano que cotice de manera independiente, en línea con el antecedente de la separación de South32 por parte de BHP hace una década. Las operaciones de carbón de Glencore en Australia, África central y América Latina representarían cerca del 8% del EBITDA proyectado de 45.600 millones de dólares del grupo combinado, mientras que su división comercial —equivalente a alrededor del 9% de las ganancias— constituye otro punto sensible en las conversaciones.
Analistas del sector también plantearon opciones alternativas, como una escisión previa de los activos de carbón por parte de Glencore o una eventual oferta más acotada de Rio Tinto centrada exclusivamente en activos de cobre.
En el plano operativo, la producción de Escondida cayó un 10% en el cuarto trimestre debido a menores leyes del mineral y a una reducción en la producción de la concentradora. En contraste, Oyu Tolgoi registró un salto interanual del 57%, sosteniendo el crecimiento global del cobre del grupo.
En mineral de hierro, las operaciones de Rio en Pilbara alcanzaron un récord trimestral, con envíos que aumentaron un 7% hasta 91,3 millones de toneladas. Sin embargo, las exportaciones anuales se ubicaron en el extremo inferior de la guía de la compañía, afectadas por perturbaciones climáticas.
La empresa también inició exportaciones desde el proyecto Simandou, en Guinea, y prevé ventas de entre 5 y 10 millones de toneladas en 2026, frente a un pronóstico de entre 323 y 338 millones de toneladas desde Pilbara para este año. En otros segmentos, la producción de aluminio creció un 2%, el litio alcanzó un récord —impulsado por operaciones en Argentina— y los volúmenes de titanio cayeron un 6%, mientras Rio se prepara para desinvertir en ese negocio.
Desde que el director ejecutivo Simon Trott asumió el cargo el año pasado, la compañía reorientó su estrategia, recortó costos y moderó sus ambiciones iniciales en el sector del litio. “Continúa la implementación de nuestra forma de trabajar más sólida, ágil y sencilla, y está generando resultados y valor”, afirmó Trott.
