El fuerte salto del precio internacional del oro, que cerrará 2025 con la mayor suba en 45 años, impulsó la reactivación de minas y proyectos en el país. En once meses, la minería exportó US$ 4.460 millones y el metal dorado explicó cerca del 70% de ese ingreso de divisas.
La minería argentina atraviesa uno de sus mejores momentos en décadas, apalancada por el récord histórico del precio del oro y una fuerte recuperación de la actividad productiva y exportadora. En lo que va de 2025, el sector se consolidó como uno de los motores de crecimiento económico que impulsa el Gobierno, con exportaciones que crecieron 30% interanual en los primeros once meses del año.
El factor determinante fue la escalada del precio internacional del oro, que se encamina a cerrar 2025 con una apreciación superior al 70%, el mayor repunte desde 1979. Esta semana, el metal precioso superó por primera vez los US$ 4.500 la onza y los analistas ya proyectan que podría alcanzar los US$ 5.000 en los próximos meses.
Este contexto internacional, marcado por la volatilidad financiera, la incertidumbre geopolítica y un dólar más débil debido a la política monetaria de Estados Unidos, volvió a posicionar al oro como activo de refugio. Bancos centrales e inversores institucionales incrementaron su demanda, generando un efecto directo sobre los países productores.
En la Argentina, el impacto fue inmediato. Entre enero y noviembre, las exportaciones mineras totalizaron US$ 4.460 millones, de los cuales alrededor de US$ 3.700 millones correspondieron al oro, según datos de la Secretaría de Minería. De mantenerse esta tendencia, el sector cerrará el año con ingresos por más de US$ 5.400 millones, un máximo histórico.
El salto del precio también permitió reactivar proyectos que permanecían en pausa y dio nuevo impulso a la exploración y explotación en distintas provincias. En la última década, el país contó con 13 minas de oro activas en Salta, Catamarca, San Juan y Santa Cruz, algunas de las cuales habían reducido o detenido su producción por falta de rentabilidad.
Con el nuevo escenario, volvieron a tomar protagonismo emprendimientos como Casposo y Gualcamayo, en San Juan. Este último acaba de convertirse en el primer proyecto aurífero aprobado dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció la autorización para un desarrollo de oro y plata por US$ 665 millones, con una vida útil proyectada de 30 años.
Gualcamayo permitirá darle una segunda etapa a una mina que se encontraba en proceso de agotamiento, mediante la incorporación de una planta subterránea de última generación y el desarrollo de un parque solar para abastecer la demanda energética de la operación. Con esta aprobación, el RIGI ya suma diez proyectos autorizados, con inversiones comprometidas por unos US$ 25.000 millones.
El récord del oro no aparece como un fenómeno aislado, sino como un catalizador de un nuevo ciclo para la minería argentina, que combina precios internacionales favorables, reactivación de proyectos y un marco de incentivos orientado a atraer inversiones de largo plazo.
