El ministro de Minería, José Gómez, resaltó el rol de las más de 100 pymes pertenecientes a pueblos originarios que hoy operan como proveedoras en la Puna.
La actividad minera se consolida como uno de los pilares fundamentales de la economía de Jujuy. Según los últimos datos oficiales brindados por el ministro de Minería de la provincia, José Gómez, el sector ya es responsable de generar más de 10.000 puestos de trabajo, entre empleos directos e indirectos, posicionándose como un motor de desarrollo indispensable para la región.
Un entramado de pymes y comunidades locales
Uno de los puntos más relevantes del crecimiento del sector es la expansión de la red de proveedores locales. Actualmente, la provincia cuenta con más de 300 pequeñas y medianas empresas que brindan servicios a las mineras, de las cuales más de 100 pertenecen a comunidades originarias.
Gómez enfatizó que la integración de estos emprendimientos en la cadena de valor es una prioridad para la gestión provincial. «Es muy importante que las comunidades participen activamente y puedan crecer junto con la minería», sostuvo el funcionario, subrayando que el protagonismo de los pueblos locales es esencial para la sostenibilidad de la actividad.
El desafío de producir en zonas inhóspitas
La mayor parte de la explotación minera y los proyectos vinculados al litio en Jujuy se llevan a cabo en la Puna, una zona caracterizada por condiciones climáticas y geográficas difíciles. El ministro rindió homenaje a los operarios que se desempeñan en estos lugares alejados, remarcando que la actividad lleva oportunidades económicas a territorios que de otro modo quedarían aislados.
Para el Gobierno de Jujuy, el éxito de este modelo depende de un equilibrio de tres partes: la inversión de las empresas, el control e inspección rigurosa por parte del Estado y el rol protagónico de las comunidades locales. Con esta estrategia, la provincia busca seguir potenciando su capacidad productiva y consolidar su liderazgo en el mapa minero nacional.
