Inversión en Brasil: Gina Rinehart amplía participación en tierras raras y niobio

A través de Hancock Prospecting, la magnate australiana aumentó su cuota accionaria al 10,5% en St George Mining para acelerar el desarrollo del proyecto Araxá en Minas Gerais.

La multimillonaria australiana Gina Rinehart reforzó su presencia en el sector de minerales críticos en Brasil mediante un incremento en su participación dentro de la empresa de exploración St George Mining, propietaria del proyecto de tierras raras y niobio Araxá, ubicado en el estado de Minas Gerais. La operación se concretó a través de Hancock Prospecting Pty. Ltd., firma que suscribió 20 millones de dólares australianos en una colocación privada de acciones que recaudó un total de 60 millones de dólares australianos (42 millones de dólares). Con este movimiento financiero, la compañía de Rinehart pasó de controlar un 6,2% a poseer el 10,5% de St George, consolidándose como su mayor accionista.

Los recursos obtenidos en la capitalización se destinarán de manera directa a intensificar el desarrollo del activo minero. John Prineas, presidente ejecutivo de St George Mining, detalló que el capital fortalecerá y acelerará los programas de la compañía para avanzar con los estudios de viabilidad y alcanzar la decisión final de inversión. Aunque el monto total de la inversión requerida para el proyecto no fue divulgado con exactitud en esta etapa, estimaciones previas del propio Prineas apuntan a que Araxá podría demandar un desembolso de entre 150 millones y 300 millones de dólares.

El proyecto Araxá fue adquirido por St George en 2024 a la firma Itafos Araxá Mineração e Fertilizantes, una subsidiaria de Itafos. El avance de esta iniciativa se enmarca en una tendencia de creciente interés por parte de inversionistas internacionales en el segmento de minerales críticos en América Latina, un fenómeno que busca diversificar el crecimiento económico regional. Desde el Banco Mundial, la directora para metales y minerales, Namrata Thapar, señaló que este sector tiene el potencial de generar ingresos fiscales, infraestructura, empleos locales calificados y apoyar el desarrollo de cadenas de suministro de baterías, procesamiento, logística y manufactura avanzada en los países receptores.

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