Giorgi anunció una inversión en YPF, pero la empresa lo desmintió

Poco después de las 12.30, ayer, un cable de la agencia Télam sacudió al mundo de los negocios. Citaba como fuente un comunicado del Ministerio de Industria, a cargo de Débora Giorgi, y decía: «Gazprom e YPF cierran acuerdo por más de US$ 1000 millones de inversión». Pero el cimbronazo fue efímero. Tres horas después, la propia petrolera estatal, que conduce Miguel Galuccio, desmintió taxativamente la información que había difundido el despacho de Giorgi.

Se trató de una decisión tan rápida como meditada, que se tomó en el piso 32 de la torre de Puerto Madero. «¿Vamos a desmentir a un ministro?», les preguntaron a los más estrechos colaboradores de Galuccio. Según quienes participaron del entuerto, la respuesta llegó sin dudar.

Era el último momento de una reacción rápida. Cuando ejecutivos de YPF tomaron el primer contacto con la información la derivaron a algunos de sus vicepresidentes, que la extendieron hasta Galuccio. La empresa cotiza en Bolsa (Buenos Aires y Nueva York), por lo que debe dar a conocer a sus inversores cualquier información que considere relevante. Por eso se instaló un temor: si por ese despacho la acción de la petrolera subía de una manera desmedida, podría resultar multada.

El comunicado de desmentida estuvo listo casi de inmediato. Escueto, sostenía que si bien se «mantuvieron auspiciosas reuniones con autoridades de la empresa rusa Gazprom para analizar distintas posibilidades de colaboración y de negocios, a la fecha no se ha firmado ningún acuerdo de confidencialidad ni memorando de entendimiento (MOU). En su carácter de compañía pública que cotiza en los mercados de Buenos Aires y de Nueva York, YPF informará oportunamente a sus accionistas de cualquier hecho relevante». Así lo consignó La Nación.

Allegados a la compañía sostienen que un eventual acuerdo es algo lejano.

El comunicado de Industria, que luego esa cartera rectificó, sostenía que Giorgi se había reunido con Alexéi Miller, el jefe de Gazprom, una de las petroleras más grandes del planeta, que le había adelantado que analizan posibilidades de colaboración y de negocios con YPF. Pero no mencionaba la inversión del título, que fue modificado en la segunda versión.

Gazprom, en cambio, difundió un comunicado mucho más cuidadoso del mismo encuentro. Allí sostenía que se había desarrollado una reunión entre ambos funcionarios donde se había analizado la posible cooperación bilateral en materia de gas, tanto con respecto a la exploración y producción como al suministro de LNG (Gas Natural Licuado, en inglés), que la empresa rusa vende a la Argentina.

La primera versión de Industria generó molestia en YPF por varios motivos. Un allegado a la conducción de la petrolera reconocía ayer por la tarde: «Si tuviésemos un convenio de este tipo lo anunciaríamos con bombos y platillos».

Es una versión verosímil. En agosto, la petrolera estatizada firmó un convenio con Petronas por US$ 550 millones (mucho menos) y hasta convocó a una conferencia de prensa. Por eso pensaron que Industria se quiso arrogar el mérito del anuncio. Era un buen timing. Ayer fue un mal día para esa cartera, luego de que LA NACION publicara que algunos de sus funcionarios reparten subsidios entre sus propias empresas.

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