La inteligencia artificial y la automatización lideran las prioridades del sector para los próximos cinco años, aunque el 74% de las compañías mineras identifica barreras culturales como el principal obstáculo para escalar estas herramientas a nivel operativo.
La incorporación de tecnologías digitales e inteligencia artificial (IA) en el ecosistema minero de Chile mantiene una tendencia creciente, consolidando la IA y la automatización como las capacidades más demandadas para el próximo lustro, con niveles de consenso de entre el 83% y el 90% entre empresas, proveedores tecnológicos (METS) y la academia. No obstante, el diagnóstico sectorial elaborado por Deloitte Chile y el Centro de Estudios del Cobre y de la Minería (CESCO) expone que la industria enfrenta obstáculos estructurales para la escalabilidad operativa, donde la resistencia cultural al cambio emerge como la principal limitante para el 74% de las compañías mineras y el 69% de los proveedores.
El nivel de madurez digital del sector se posiciona mayoritariamente en una etapa intermedia, caracterizada por iniciativas estructuradas pero carentes de una integración transversal en toda la cadena de valor. El informe evidencia una brecha de adopción entre los actores: los proveedores tecnológicos exhiben un desarrollo más avanzado, con un 46% de sus organizaciones en categorías de líderes o avanzadas y una mayor asimilación de IA industrial, frente a solo un 29% registrado por las compañías mineras. Asimismo, un 61% de las respuestas en el segmento minero advierte una marcada desconexión interna entre las áreas de negocio y los departamentos de tecnología.
En el plano operativo y comercial, el incremento de la productividad se posiciona como el beneficio más tangible ya observado por las firmas. En contraste, variables como la reducción de costos, la toma de decisiones basada en datos y la sostenibilidad ambiental permanecen en el terreno de las expectativas futuras. El relevamiento destaca que la integración de herramientas digitales en las estrategias ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) es aún parcial o baja para el 68% de las organizaciones, conviviendo un uso atomizado en monitoreo ambiental en tiempo real y eficiencia hídrica con una percepción mayoritaria de la tecnología como un mero complemento y no como un habilitador estratégico de la sustentabilidad.
Finalmente, la dinámica de vinculación dentro del ecosistema nacional continúa concentrada en fases exploratorias, donde el 47% de las entidades declara colaborar solo de manera puntual con startups, universidades o centros de I+D a través de pilotos y pruebas de concepto, limitando la transferencia tecnológica efectiva. A pesar de estas restricciones de articulación, los participantes consideran que Chile retiene un nivel competitivo alineado con referentes globales como Australia y Canadá. Para preservar esta posición frente al benchmark internacional, el sector identifica como prioridades críticas de cara a la próxima década la aceleración en la formación de capital humano especializado (45%) y el incremento de la inversión en investigación y desarrollo (74%).
