El equipo técnico del ministro de Energía, Juan José Aranguren, está terminando de definir el nuevo esquema tarifario que contempla aumentos considerables para la mayoría de usuarios de Capital Federal y el Gran Buenos Aires, donde operan Edenor y Edesur. Pero los incrementos no llegarían hasta marzo, según estiman en las empresas distribuidoras. Así lo consignó El Cronista.
Para que la suba no impacte tanto (en el bolsillo y en la opinión pública) se decidió que la facturación a los clientes empezará a liquidarse mensualmente, en lugar de forma bimestral como hasta ahora. Pero las compañías tienen que adaptar todos sus sistemas para llevarlo a la realidad. «Por factores técnicos e informáticos que hay que adaptar, las distribuidoras estaremos en condiciones recién al final del primer trimestre de 2016», reconocieron en una de las empresas.
«Todavía no nos han pasado las modificaciones que hay que realizar en las facturas; son cambios que no se pueden llevar a cabo de un día para el otro con más de 2 millones de clientes. Y para que el esquema sea mensual no sólo hay cuestiones técnicas, como la cantidad de tomadores de lectura, sino contables: como el factor de estabilización que va a desaparecer o el programa de uso racional de la energía que considerará ahora el año móvil para mantener los beneficios a aquellos clientes que ahorren», advirtieron desde otra firma. Al mismo tiempo se deberá duplicar la cantidad de facturas que se emiten y eso también llevará un tiempo y arreglos con las imprentas.